Alito enfocado

15 de Mayo de 2026

Alito enfocado

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En política hay quienes viven del momento, de la ocurrencia, del cálculo inmediato y de la confrontación sin propósito. Los hay también quienes parecen caminar sin brújula: atrapados en la grilla, reaccionando a la coyuntura, improvisando discursos y navegando entre intereses personales sin claridad sobre el destino. Pero hay otros actores que, más allá de simpatías o diferencias, entienden que la política exige visión, estructura, paciencia y capacidad de organización. En esa lógica, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, ha mostrado una ruta clara: estar enfocado.

Mientras algunos partidos políticos parecen reducidos a disputas internas, fracturas interminables o liderazgos diluidos, Alejandro Moreno ha optado por una estrategia distinta: reconstruir, reorganizar y preparar. No se trata solamente de administrar un partido; se trata de volver a darle sentido de propósito a una institución política que, guste o no, ha sido parte fundamental de la construcción del México moderno.

Muchos han querido dar por muerto al PRI. No es la primera vez. Sin embargo, el priismo tiene algo que otros institutos políticos aún no logran consolidar plenamente: estructura territorial, experiencia operativa y capacidad institucional. Y lejos de quedarse contemplando la nostalgia del pasado, “Alito” ha entendido que el reto no es sobrevivir políticamente, sino evolucionar.

Mientras otros andan flotando, atrapados entre narrativas estridentes o alianzas improvisadas, el dirigente priista se encuentra ocupado en algo menos vistoso, pero mucho más importante: articular la estructura partidista, fortalecer liderazgos regionales, crear nuevos cuadros y preparar al partido para los desafíos que vienen. La política seria no se gana solamente en redes sociales o en ruedas de prensa; se construye en territorio, en organización y en cercanía con la ciudadanía.

El reto del PRI no es menor. Enfrenta un entorno profundamente adverso, donde el desgaste de la política tradicional ha generado desencanto social y donde la narrativa oficialista ha buscado simplificar los problemas del país en términos de buenos y malos. Sin embargo, también es cierto que México atraviesa un momento complejo: inseguridad persistente, regiones capturadas por la violencia, incertidumbre económica, deterioro institucional y una sociedad cada vez más cansada de la polarización.

En ese contexto, el trabajo político de largo aliento cobra relevancia. No basta con protestar; hay que construir alternativas. No basta con denunciar; hay que organizar. Y ahí es donde Moreno ha buscado enfocar buena parte de su esfuerzo: reconstruir una oposición competitiva desde la base, abrir espacios a perfiles ciudadanos y formar nuevas generaciones de liderazgo político.

Hay un elemento adicional que no debe pasar desapercibido: el discurso de combate a quienes han traicionado la confianza pública mediante alianzas perversas entre política y criminalidad. En un país donde la delincuencia organizada ha buscado penetrar instituciones y procesos políticos, la exigencia de rendición de cuentas no puede ser selectiva ni parcial. México necesita partidos fuertes, sí, pero sobre todo partidos con convicciones claras y disposición de enfrentar cualquier forma de complicidad que lastime a la población.

Claro está, ningún liderazgo está exento de críticas. La política democrática implica contraste, debate y escrutinio permanente. Pero también exige reconocer cuando existe disciplina estratégica y visión de mediano plazo. Y en un escenario donde muchos parecen más ocupados en la grilla del día que en construir futuro, Alejandro Moreno ha optado por enfocarse.

El tiempo dirá si esa apuesta logra consolidar al PRI como una fuerza renovada y competitiva. Lo que hoy parece evidente es que, mientras otros discuten sin rumbo, el priismo nacional trabaja en recuperar músculo político, fortalecer su estructura y prepararse para los siguientes retos electorales y sociales del país.

Porque en política, como en la vida, no siempre avanza más quien más ruido hace, sino quien tiene claro hacia dónde quiere llegar.

@jlcamachov