Cada año, en la Ciudad de México tenemos la oportunidad de cambiar, con recursos públicos, el lugar donde vivimos, pero es probable que cuando nos hablan del Presupuesto Participativo pensemos que presentar un proyecto es para personas expertas “que saben de esos temas…” Eso no es cierto, y por eso, quiero compartir una breve receta para presentar proyectos y que no nos invadan las dudas. Lo peor que puede pasar, es que nadie presente proyectos en una unidad territorial porque entonces no habrá opciones para decidir.
Vale la pena recordar que el Presupuesto Participativo no es un concurso de especialistas, sino un mecanismo organizado por el Instituto Electoral de la Ciudad de México, para que la comunidad decida en qué se invierte una parte del dinero de su alcaldía. El 4% del presupuesto es una herramienta real para arreglar espacios públicos, mejorar la convivencia, recuperar zonas olvidadas y, sobre todo, para que la ciudadanía se convierta en protagonista.
El primer paso es ubicar bien dónde puedes presentar tu proyecto. La convocatoria establece que solo se pueden registrar proyectos en la unidad territorial donde habitas, es decir, la que está vinculada a la credencial para votar. Para identificar tu unidad territorial puedes consultar el SIPROE 2026-2027, con tu dirección podrás saber cuál es el polígono en el que estás registrada o registrado. Puede sonar técnico, pero en realidad es como confirmar tu colonia “oficial” para efectos de participación.
El segundo paso es crear una cuenta en el SIPROE 2026-2027. Necesitarás incorporar tu dirección y algunos datos de contacto para informarte de los avances en la dictaminación de tu proyecto. Cuando ingreses al sistema podrás conocer el monto asignado a tu unidad territorial. Conocer este dato es fundamental para proponer ideas realistas.
El tercer paso es observar tu entorno con otros ojos. Muchas de las mejores ideas no nacen de la imaginación pura, sino de la vida cotidiana: el parque que está abandonado, el camellón lleno de maleza y mal pintado, la caseta de vigilancia que nadie usa, el espacio público que podría ser seguro, pero hoy parece invisible. En cada unidad territorial hay lugares que la comunidad ya identificó como problema, solo falta que alguien se anime a convertirlo en proyecto.
El cuarto paso es pensar en beneficios colectivos. Un proyecto viable no es el que resuelve un problema personal, sino el que mejora la vida de la mayor cantidad de personas posible. Si propones algo que solo favorece a un grupo muy pequeño, será más difícil justificarlo. En cambio, si planteas una mejora que impacte a niñas y niños, personas adultas mayores, mujeres, jóvenes o familias completas, estás construyendo una propuesta más sólida.
Por ejemplo, ese terreno con pasto y matorrales que nadie cuida podría transformarse en un parque con juegos, bancas y sombra. Esa caseta olvidada podría convertirse en un espacio para actividades deportivas o culturales. Incluso puedes pensar en proyectos que no necesariamente requieren obra física: talleres itinerantes para mujeres emprendedoras, actividades de activación física para personas mayores, clases comunitarias de oficios o capacitación digital. Para darte más ideas y no repetir lo que alguien ya propuso, el SIPROE 2026-2027 también incorpora los proyectos registrados hasta el momento. Incluso, en la Plataforma Digital de Participación Ciudadana puedes conocer lo que se ha implementado en otros años.
El quinto paso es la viabilidad. Que lo que propones pueda hacerse legalmente, técnicamente y con el dinero disponible. Por eso hay que evitar proyectos que impliquen terrenos privados, cambios estructurales complejos o acciones que correspondan a otras autoridades, incluidas las alcaldías. No te limites, puedes proponer más de un proyecto.
Presentar un proyecto de Presupuesto Participativo no es solo llenar un registro. Estoy segura de que te generará emoción saber si avanza en la dictaminación positiva y luego, un siguiente paso será promover la votación de tu proyecto con vecinas y vecinos.
Finalmente, si ganas, te dará mucha satisfacción haber aportado tu granito de arena para la comunidad, además de que podrás participar en un concurso que organiza el IECM para premiar a los proyectos más creativos. Así que, no esperes al 24 de febrero, que es la fecha límite. Registra tus proyectos e invita a vecinas, vecinos y familiares a realizarlo. Es un derecho ciudadano, de nuestra democracia cotidiana.