Copa Mundial, expectativas africanas

1 de Junio de 2026

Copa Mundial, expectativas africanas

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Alejandro Estivill

La historia del futbol africano en copas del mundo trae consigo una cachetada. La primera victoria de una selección nacional de África en mundiales fue la de Tunes contra México, 3-1 en 1978. Soy lo bastante viejo para recordar las predicciones del entrenador Roca: “Goleamos a Túnez, empatamos con Polonia y pasamos por diferencia de goles”. Después de ir ganando, perder así fue un balde de agua helada. África significaba debilidad desde los tiempos en que Egipto participó sin victorias en 1934. Todos salivaban recordando la ignominiosa derrota en 1974 de Zaire (ahora República Federal del Congo, RFC); 0-9 contra Yugoslavia. Ese equipo fue el primero en la historia en irse sin anotar, pero con 12 balones en su portería. En encuentros contra africanos, México suma apenas esa derrota con Túnez, empates con Angola y Sudáfrica, y la lluviosa victoria contra Camerún en 2014.

El continente sigue siendo visto como frágil; jugadores dotados que corren como demonios, pero faltos de resiliencia psicológica para los cortísimos torneos mundialistas. Por victorias, Nigeria ha sido su paladín y esta vez no clasificó; tristeza a la italiana en el oeste africano. Pero se recuerdan algunas victorias históricas como las de Argelia (2-1 sobre Alemania en 1982), Marruecos (3-1 a Portugal en 1986) y grandes actuaciones consecutivas de Camerún sobre Argentina y Colombia en 1990. Por esos éxitos, vinieron a jugar a México François Omam-Biyik de Camerún y Kalusha, que era zambiano. Ellos le dieron pases a Zague y Cuauhtémoc.

Egipto ha sido el equipo por excelencia en campeonatos continentales africanos con 7 títulos seguido de Camerún y Ghana. El actual campeón es… no se sabe bien, porque se traen un relajo. Senegal ganó en la cancha, pero su comportamiento punible hace que Marruecos, el anfitrión, le ganara la Copa Africana 2025 en la mesa. Algunas voces dicen que el trofeo fue trasladado por Senegal a París y que lo resguardan diciendo “ni tuyo ni mío, hasta que nos veamos en tribunales”.

Ese es el meollo del asunto. El fútbol africano cambia con esos nombres: Marruecos y Senegal. El primero, octavo en la clasificación mundial, resuena fuerte porque en Qatar hizo leyenda: alcanzó semifinales destruyendo a España y Portugal gracias a su disciplina, antes de caer fatigado ante Francia y finalizar en el cuarto puesto. Digamos que África le está dejando a los equipos europeos el viejo mantra de echar mano de un grupo de jugadores estrellas, salidos de la tradición racial afrocaribeña (algo que algunos dicen que olvidó hacer Italia pagando un alto precio). Prefieren ahora un genuino desarrollo futbolístico nacional.

O sea que “aguas”. África enviará un número récord de 10 naciones: Marruecos, Senegal, Egipto, Costa de Marfil, Argelia, Ghana, Túnez, Sudáfrica, Cabo Verde y RFC. Al estilo de José Ramón Fernández que dividía groseramente los equipos en “protagonistas”, “invitados” y “relleno”, África no llegará con puro relleno. El “protagonista” será Marruecos. Trae nuevo director técnico que gusta de jugar ofensivo habiendo preservado una saga sólida y verdaderos líderes: Achraf Hakimi del PSG y Brahim Díaz del Real Madrid.
Igual y ahí se mete Senegal, 18° clasificado y ansioso de sacarse las espinas. No sólo lo que le ha pasado con la Copa Africana, sino la que trae clavada Sadio Mané, veteranazo de 34 años que fue del Liverpool y que, por lesión, se quedó soñando con Qatar 2022. Él conminó a sus compañeros a completar el partido final de la Copa Africana 2025 y ganarla. Senegal tendrá algo que decir con jugadores en la liga árabe acostumbrados a marcar a Ronaldo, y otros que militan en el Everton, el Chelsea, el Monaco, el PSG y el propio Bayern.

Egipto, con el sonriente Salah, y las selecciones de Costa de Marfil y Argelia son posibles invitados. Todo indica que Ghana, Túnez, Cabo Verde y la RDC no traen madera, pero Sudáfrica…“aguas”, duro a pesar de su irregularidad. Su delantero, Lyle Foster, milita en el Burnley y el entrenador, Hugo Broos, es un belga que ya hizo historia con Camerún; lobo de mar que sabe sacarle jugo al jugador africano. Partido inaugural: México-Sudáfrica. Que el fantasma de Túnez en el Estadio Gigante de Arroyito en Rosario 1978 nunca vuelva a aparecer.