Claro que se puede. Claro que puede haber justicia en México.
Nada más necesitas que el caso pegue directo, que sea especialmente grave y que se haga muy, muy viral.
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Víctor Rodríguez Padilla. Director de Pemex de 2024 a 2025.
Y hace tres semanas su esposa María Felicia lo denunció por violencia familiar. Ella dijo que Víctor le pegaba, que la maltrató sistemáticamente durante años de forma cruel y persistente, enfrente de sus hijos.
María Felicia publicó video y todo. Un video en donde se veía cómo el entonces director de Pemex le pegaba.
Escándalo. Escándalo nacional mega viral. Decenas de millones de mexicanos vieron ese video. Decenas de millones de mexicanos en unísono repudiaron a Víctor Rodríguez Padilla. No hubo alma que lo defendiera. No hubo quien dejara pasar la oportunidad de tirarle.
Lo cacharon haciendo una de las cosas más reprobables que puede hacer un hombre y todo México respondió en rechazo.
Bueno.
Hace unos días arrestaron a Víctor. No importó su otrora cargo pesado, sus altos contactos, su afiliación cuatroteísta. Lo arrestaron y eso en México se considera pequeño milagro.
Lo metieron a un penal de Morelos, le dieron prisión preventiva y el caso ya está avanzando.
Y claro, a aplaudir. Claro que a aplaudirlo.
Oye, este hombre fue muy poderoso. Su arresto hace ver mal a mucha gente muy pesada que lo respaldó durante muchos años. Gente bien colocada en la alta cúpula de la 4T. Arrestarlo tiene un costo político grande.
Pero lo hicieron y eso está muy bien.
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Nada más que deja un sabor amargo. Deja un sabor amargo porque te hace preguntarte si esa justicia rápida a la yugular, esa justicia que claramente existe, esa justicia directa severa y certera de la que claramente es capaz el Estado Mexicano… ¿Esa justicia no puede tocar a la puerta de otros políticos? ¿No puede hacerse presente en otros casos que también la necesitan?
Le vendría bien a la rehabilitación de México que esa justicia visitara a Cuauhtémoc Blanco, a Félix Salgado Macedonio, a los sinaloenses que quedan, a Adán Augusto y los tabasqueños que quedan, a los Yunes, a Bartlett, Gertz y los Monreal.
Ahora, está claro que el costo político de detener a Víctor Rodríguez Padilla no se compara al costo político de detener a Adán Augusto López.
Pero la detención de Padilla dio material para soñar… un poco como el 2-0 a Ecuador. Obviamente esta selección no iba a ganar nada. Pero estuvieron bonitos los días en que fantaseábamos con que nuestra Selección estaba para ganar mundiales… era como fantasear con que la justicia detenía políticos pesados sin importar sus cargos.
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¿Bueno, y si fuera por fuera de la política?
¿Y si tal vez la justicia que hubo en lo de Rodríguez Padilla la pudiéramos ver en los grandes casos nacionales en los que no hay un político de Morena involucrado?
En el caso de Roxana Guzmán la periodista que mataron en Veracruz no han encontrado a los verdaderos autores intelectuales. Lo mismo ocurre con el homicidio del activista guerrerense Alex Serna. No ha habido justicia en lo de Nancy Nápoles, la presidenta municipal que fingió su propio secuestro.
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Y es que en México por lo general no hay justicia. La justicia sigue siendo para quien puede pagarla. La tasa de impunidad sigue rebasando el 95% en básicamente todo el país.
Así que sí, da gusto que hayan arrestado al exdirector de Pemex.
Pero deprime tantito esa sensación de que, para que haya justicia, el caso tiene que ser increíblemente grave, tiene que haber sido captado en video, y tiene que haberse vuelto mega, mega viral.
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