De estreses, hibridaciones y la chancla voladora

24 de Julio de 2026

De estreses, hibridaciones y la chancla voladora

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Rodrigo Ponce de León Treviño

Los que tuvimos la oportunidad de vivir nuestras tiernas primaveras en la prehistoria de estas generaciones de piel delgada que todo les pica, les altera o les saca salpullido, vivimos a la sombra de la chancla voladora que aplicaba la frustrada progenitora, temor incluido de solo imaginarse alcanzado por sus didácticos alcances. Niños y niñas que acostumbrábamos vivir fuera de los linderos de la ley familiar, estábamos expuestos a recibir la corrección de una madre empoderada por ese sistema que se antojaba medieval.

El sentimiento de estrés, por esa situación que no puedes controlar, que se te está saliendo, o ya se te fue de las manos, no es nuevo, ni de la era de la chancla. No, es mucho más viejo. Tal vez inició con esa sensación que invadía el cuerpo de los primeros hombres en ese sutil momento cuando percibían en la nuca el aliento de un tigre dientes de sable -estando en cuclillas y con los calzones abajo- detrás de una mata frondosa, en la era cenozoica.

Lo que sí es nuevo, es el perseguir ese sentimiento de estrés haciéndolo cotidiano con las acciones de la vida moderna que provocan ese miedo constante, como subirte a un tren que ha tenido fallas previas. Y esto nos lleva directo al tema: comprar un auto eléctrico o de los conocidos híbridos PHEV (Plug in Hybrid Electric Vehicle, por sus siglas en inglés) para después toparte con el problema de la disponibilidad de los cargadores públicos en el país. Y ojo, no estoy diciendo que no compres un enchufable, estoy diciendo que en México con una creciente, pero aún famélica infraestructura que sustente el uso de este tipo de vehículos, nos acerca demasiado a la sombra de la chancla voladora.

El rango aproximado promedio de un auto PHEV está entre 40 y 100 kms; de 350 a 500 kms para un eléctrico puro de alta gama y unos 200 a 300 kms para un modelo eléctrico de corte urbano de entrada. Aquí es donde el lector empieza a sudar con los números. En todo el país, existen 56,700 cargadores, que de entrada ya son pocos, y de esos el 92% son de uso privado, instalados en casas, corporativos o agencias. Según la CFE, la red publica tiene apenas 4,300 cargadores en todo México, en 2,046 electrolineras públicas y semipúblicas. Solo 540 son cargadores rápidos de corriente directa, gestionados por operadores privados como VEMO y EverGreen. El número se encoge como el sueldo a final de la quincena si además consideramos que existen diferentes tipos de cargadores (Tipo 1, Tipo 2, CCS, NACS/Tesla). Restan los que están inhabilitados por clima y delincuencia y el número es más escandaloso.

Aunque existen apps de mapeo como PlugShare o Google Maps que filtran ubicaciones, disponiblidades y tipos de cargador, ahora sí, a no ser que instales el cargador en casa al comprar el coche, no escaparás de la chancla.