El arte de la recaudación

17 de Julio de 2026

El arte de la recaudación

Alejandro Envila

Una de las cosas que incluso sus más ferreos críticos le reconocen a 4T es un aumento, que no se puede inventar, en la recaudación de impuestos. En un país que siempre ha mostrado capacidades limitadas para captar recursos fiscales, eso no es poca cosa. El secreto, que no es ningún secreto, ha estado en modificar los criterios para dedicar los recursos a buscar impuestos donde los hay, no donde no los hay.

En la actualidad existe un programa intenso de fiscalización por parte del SAT tanto para las empresas de todos tamaños como para las personas físicas. El programa se denomina Plan Maestro 2026: Atención al contribuyente y fiscalización. Su particularidad está en que no se enfoca en revisiones aleatorias masivas, sino en auditorías focalizadas basadas en indicadores de riesgo y análisis de datos. En otras palabras, no pierde el tiempo buscando donde no hay; sigue las pistas donde hay posibilidades históricas o, de plano, donde encuentra banderas rojas.

Para el ejercicio 2026, el SAT utiliza este plan general como marco para guiar sus programas recaudatorios bajo tres ejes principales:

  • Atención al contribuyente: Procesos más ágiles con revisión por muestreo (ya no del 100% de las operaciones) y un límite de una sola auditoría por contribuyente.
  • Fiscalización inteligente: El SAT concentra sus esfuerzos en detectar conductas como operaciones con factureras (EFOS), pérdidas fiscales recurrentes, simulación de deducciones, ingresos no declarados o una tasa efectiva de ISR baja en comparación con el sector al que pertenece la empresa o persona que se audita.
  • Combate a facturas falsas: Acciones frontales y revisión oportuna contra quienes compran o venden comprobantes fiscales apócrifos.

La idea del Plan Maestro es hacer más eficiente el proceso de auditorías y cobro de impuestos y al mismo tiempo avanzar en la profesionalización del servicio de administración de impuestos. Entre las cosas que este cambio de enfoque ha confirmado y que no muchos aceptaban, está el hecho de que los bajos niveles de recaudación históricos no solo son responsabilidad de la autoridad, también obedecen a contribuyentes que no ponen de su parte para cumplir de forma adecuada con sus obligaciones fiscales.

El Plan Maestro del SAT, aterrizado en programas de recaudación, ha arrojado múltiples ejemplos de contribuyentes que piden ayuda a la autoridad, pero rezando para que ese auxilio llegue en forma de exención de impuestos, algo ridículo. Uno de muchos casos de este tipo es el de la empresa de agronegocios de Ciudad Obregón, Ojai, propiedad de la familia Parada Laborin y dirigida por los hermanos Rafael y Gerardo Parada Laborin, quienes hoy son objeto de auditorías por cobros no declarados de los ejercicios de los últimos cinco años.

En el SAT se tiene información de que las empresas vinculadas a este consorcio y sus propietarios y familias, no declararon ingresos que ascienden a más de 250 millones de pesos que, hasta la fecha, los empresarios no han podido comprobar. En un intento, que parecía de buena fe, para regularizar su situación de forma realista y apegada a derecho, los empresarios sonorenses contrataron asesores financieros para buscar un acercamiento formal con la autoridad en aras de obtener orientación y elaborar planes de autocorrección y regularización. Su aparente disposición fue bien recibida en el SAT y se les brindó orientación y acompañamiento, pero en algún momento algo se torció, los empresarios se creyeron más listos que los funcionarios, posiblemente escucharon a algún coyote que les prometió “operar su asunto” en altas esferas, y le inclumplieron tanto al SAT como a sus propios asesores financieros.

Hoy el problema del emporio agrícola es mayor, pues tiene no solo el adeudo fiscal, también una deuda de honorarios contraída con los asesores a los que pretendió hacer a un lado y algo igual de importante: un mal cartel tanto con el SAT como con el gremio de profesionales de la asesoría y la estrategia financiera y fiscal, pues les debe a todos, a la autoridad impuestos y a los consultores honorarios.

Así, como se ve, ni todo, ni siempre es responsabilidad de las autoridades encargadas del cobro de los impuestos.