Recuerdo de pequeño a las abuelas tradicionales -esas de chongo acicalado en la cabeza- diciendo enojadas mientras te perseguían para corregirte: “Te vas a enterar de lo que vale un peine”. Nunca supe a qué se refería.
Hoy, pasada la fiebre mundialista fuimos eliminados de la contienda por los británicos; se avecina en octubre el Gran Premio de la CDMX y es cada vez más frecuente ver rodar por las calles ese engendro del diseño al que llaman Cybertruck. Y te preguntarás, lectora, lector querido: ¿Y qué tienen en común todas esas cosas?
El torneo de futbol más importante y corrompido del planeta empezó hace tres semanas y la estructura comercial del evento lo convirtió en algo inaccesible para el pueblo llano. El estadio se convirtió en un gran palco institucional con tribunas decorativas para quien quisiera gastar una fortuna con tal de vivir el momento.
Por su parte, el Gran Premio llega a la CDMX en octubre y los mexicanos -propensos al desmadre- llenaremos tribunas y el pitwalk a precios exorbitantes. De alguna manera Liberty Media y su aplanadora mercadológica se metieron a la mente de la gente para llenarles el show, aun sabiendo que es más barato viajar a cualquier GP de Estados Unidos -vuelo, hotel y boleto- para ver la carrera.
Desde su polémico lanzamiento para México en 2024, la Cybertruck de Tesla no ha hecho otra cosa que polarizar al público susceptible -o no- de comprarlo. Presenta serias deficiencias de diseño, desempeño y seguridad. Por esas limitaciones se han dado llamados a revisión: Fallos en la interfaz o que “podría dejar de producir torque sin previo aviso mientras se circula”. No se puede comercializar en zonas como Europa por ese atroz diseño y aún así, los ¿orgullosos? propietarios presumen su gran torque (no podía ser de otra manera si es un auto eléctrico), su conectividad (nada fuera de lo visto en el mercado) y su ”diseño nunca antes visto”, como si ser horrible fuera signo disruptivo.
En conclusión: El costo promedio de un boleto para asistir a la inauguración del mundial alcanzó -sin reventa- los $33,400 pesos y para la final alcanza los $195,000 pesos, mas viáticos y vuelos a NY, lo podemos redondear en $260,000 pesos. Y eso sin reventa, en donde la gente pagó hasta $200,000 por la inauguración y hasta $1,500,000 por la final. ¿Y todo para qué? Para ser testigo del descarado manipuleo del infame pelón Infantino, presidente de la FIFA. Los costos del abono de tres días en el Autódromo Hermanos Rodriguez pueden ir desde $11,700 hasta $61,750 en un paquete VIP, con tal de ver autos que no son ni la sombra de lo que eran hace un año. La Cybertruck cuesta $2,000,000 en México y aunque no le importe a sus propietarios, no es ni la sombra de lo prometido. Así… ¿Seguimos sin entender lo que vale un peine?