Hablar de eutanasia es hablar de dignidad

10 de Septiembre de 2026

Hablar de eutanasia es hablar de dignidad

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Pablo Trejo Pérez

Hay debates que una sociedad democrática no puede seguir aplazando. El de la eutanasia es uno de ellos, porque nos obliga a reflexionar sobre la vida, el sufrimiento, la autonomía personal y el derecho de cada persona a tomar decisiones sobre su propio cuerpo y su propia existencia.

Por eso presenté ante el Congreso de la Ciudad de México un punto de acuerdo para exhortar respetuosamente a las Comisiones Unidas de Salud y de Justicia de la Cámara de Diputados, a que analicen y dictaminen las iniciativas que ya les han sido turnadas en materia de regulación y despenalización de la eutanasia.

Es importante aclararlo: no estamos proponiendo aprobar automáticamente ninguna de esas iniciativas. Estamos planteando que se discutan, que se estudien y que el Poder Legislativo federal dé una respuesta institucional a un tema que permanece pendiente.

La eutanasia puede entenderse, en términos generales, como el procedimiento mediante el cual un profesional de la salud provoca deliberadamente la muerte de una persona, a petición expresa, libre, informada e inequívoca de esta, con el propósito de poner fin al sufrimiento derivado de una enfermedad grave e incurable.

Esta definición permite distinguirla de la ortotanasia y de las voluntades anticipadas. En estos casos se permite rechazar o suspender tratamientos que prolonguen artificialmente la vida. La diferencia es fundamental y debe formar parte de cualquier discusión seria.

En México, la legislación federal actualmente prohíbe la eutanasia. La Ley General de Salud establece esta prohibición dentro del régimen de cuidados paliativos para personas en situación terminal, mientras que el Código Penal Federal contempla sanciones relacionadas con el auxilio o la inducción al suicidio.

Al mismo tiempo, el tema ha avanzado en distintas partes del mundo. Países como Países Bajos, Bélgica, España, Canadá, Nueva Zelanda y Luxemburgo cuentan con marcos legales específicos. En América Latina, Colombia ha sido un referente y Uruguay aprobó en 2025 su Ley de Muerte Digna.

Esto demuestra que estamos frente a una discusión vigente y compleja. Hay argumentos a favor relacionados con la autonomía y la posibilidad de evitar sufrimientos extremos, pero también existen preocupaciones legítimas relacionadas con la protección de la vida, la ética médica y los posibles abusos.

Por eso necesitamos una discusión seria, abierta y responsable. No se trata de convertir un asunto tan delicado en una disputa ideológica, sino de poner sobre la mesa las distintas perspectivas y encontrar, a partir de la evidencia y del diálogo, las mejores respuestas para quienes atraviesan una enfermedad grave e incurable. Una democracia madura debe ser capaz de discutir incluso los temas que generan desacuerdos profundos, siempre con respeto a la libertad de conciencia y a la dignidad de las personas.

Una encuesta nacional presentada en 2023 por la asociación Por el Derecho a Morir con Dignidad, con colaboración y aval de especialistas de la UNAM, reportó que siete de cada diez personas estaban a favor de la eutanasia o muerte asistida médicamente para pacientes en fase terminal. En la Ciudad de México y la región Centro, la aprobación llegaba a ocho de cada diez.

Estos datos deben ser escuchados.

La discusión debe poner en el centro a las personas y establecer salvaguardas claras: consentimiento libre, informado e inequívoco, diagnósticos médicos, participación de profesionales de la salud, mecanismos de supervisión, cuidados paliativos, protección frente a posibles abusos y reglas sobre objeción de conciencia.

Hablar de eutanasia no significa dejar de defender la vida. Significa preguntarnos cómo queremos acompañar a quienes enfrentan enfermedades incurables y sufrimientos extremos.

Como legisladores, nuestra responsabilidad es abrir las puertas al debate y permitir que las decisiones se tomen con información, evidencia, sensibilidad y respeto a la dignidad humana.

El silencio también es una decisión. Y ante un tema de esta importancia, México merece una discusión legislativa a la altura de su sociedad.

Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt