México se encuentra frente a una oportunidad histórica.
Durante los últimos meses, la conversación sobre inseguridad ocupó los titulares. Las manifestaciones de transportistas por la inseguridad en carretera chocaban de frente con los datos del gabinete de seguridad federal, que mostraban una tendencia sostenida a la baja en homicidios y delitos de alto impacto.
El mundial sirvió, sin duda, como una pausa en el desgaste normal que golpea a cualquier gobierno en funciones. Pero también tenía un riesgo: al ser la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara sedes del torneo, la posibilidad de un incidente grave de seguridad era latente.
En enero escribí que la relación con Estados Unidos definiría el año para México: seguridad, renegociación comercial y el mundial como los tres frentes en juego. De esos tres, el mundial ya cerró su capítulo. Y lo hizo mejor de lo que muchos esperaban.
Terminó el mundial y, aunque no faltaron problemas y accidentes, el marcador final fue positivo.
A través de redes sociales pudimos ver los testimonios de viajeros de todo el mundo que llegaron con ganas de vivir el mundial, pero con el miedo normal de lo que habían escuchado en las noticias. Sobran los comentarios que señalan la sorpresa de encontrar un México muy distinto al que muestran los noticieros: la gastronomía, los paisajes y la hospitalidad hicieron de nuestro país, probablemente, la sede más relevante del mundial 2026.
¿Quién construyó esa narrativa? No fue una campaña de gobierno. Fue la gente misma la que impulsó a México como una locación que vale la pena visitar.
Ahí está el riesgo: sería un error no aprovechar este boom de imagen para impulsar el turismo, para abrir más puertas, para promocionar nuestras playas, nuestros trenes, nuestras ciudades históricas.
México estuvo en el centro del mapa en uno de los momentos más relevantes a nivel mundial. Hasta hoy, el gobierno no parece tener una estrategia de corto plazo para capitalizarlo; sería garrafal dejarlo pasar.
El futbol fue el pretexto perfecto para demostrar que México sigue siendo ese destino al que aspira conocer el mundo entero. El país necesita inversión. El país necesita que el turismo crezca. El país necesita tomarse en serio este momento, antes de que la oportunidad pase de largo en un mundo donde las noticias y los focos de atención duran cada vez menos.