México frente al conflicto de Medio Oriente

11 de Marzo de 2026

México frente al conflicto de Medio Oriente

Columna invitada_Redes

Tan solo a unas semanas del derrocamiento de Nicolás Maduro, en Venezuela, a cargo de fuerzas de élite estadounidenses, el 28 de febrero pasado dio inicio de manera repentina una fase de ataques militares por los EU e Israel contra Irán, provocando en respuesta ataques iraníes contra varias naciones árabes vecinas, y dejando abierta la posibilidad de una eventual participación de actores extrarregionales como Rusia, China y la OTAN, lo que podría acarrear graves consecuencias con una conflagración de alcances inconcebibles.

Al respecto, podrían vislumbrarse tres posibles escenarios: 1) de no concretarse en breve una rendición total del ejército iraní tras la eliminación de su líder religioso Ali Jamenei, podría darse la aniquilación total del gobierno de Teherán como han advertido los EU para establecer un régimen proclive a sus intereses, que suponen sería benéfico para el pueblo iraní; 2) que se produzca una invasión militar encabezada por los EU a territorio iraní con tropas por tierra, lo que implicaría la extensión de las operaciones militares con meses de duración y efectos catastróficos; 3) desplegar una ofensiva militar, financiada por los EU e Israel a través de combatientes o grupos locales no gubernamentales para que luchen en su nombre, en lugar de librar una guerra directa y a gran escala entre sí. Hay quienes estiman que este tipo de guerra permitiría a los EU mantener sus intereses estratégicos, ganar influencia y debilitar a su enemigo, evitando una mayor confrontación directa.

Los efectos del conflicto empezaron a sentirse ya en diferentes áreas de la actividad humana en todo el mundo. Sectores como la economía, el comercio, las finanzas internacionales, y no se diga el turismo, sufrieron la primera semana el impacto del conflicto con aumentos en los precios del petróleo y de las gasolinas, las tasas de interés bancario, los productos de primera necesidad, y las cancelaciones y posposición de vuelos a nivel internacional, además del impacto psicológico en diferentes comunidades. A su vez, es de preverse un fuerte desplazamiento de cientos de miles de civiles inocentes de los países árabes vecinos, que han resultado afectados por los bombardeos, cuya situación podría verse agravada por falta de alimentos, albergues y hospitales, lo que provocará crisis migratorias y humanitarias que requieren atención urgente.

No está de más mencionar que el sector más beneficiado por el conflicto es el militar por la demanda de armamento, municiones, bombas, equipo militar y tecnológico como los drones, y otros materiales de guerra en donde los que llevan las mayores ganancias son los contratistas, los mercenarios y aquellos que brindan servicios conexos a los actores involucrados.

Para México no deja de ser preocupante la situación en Medio Oriente por todo lo que implica la protección de nuestros connacionales, muchos de los cuales están siendo repatriados con el apoyo de nuestra red diplomática-consular. La posición mexicana de neutralidad frente al conflicto ha sido reiterada por la Presidenta de la República destacando los principios que rigen a nuestra política exterior como el diálogo, la solución pacífica de las controversias, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y el rechazo al uso de la fuerza.

Es justo recordar que México cuenta con una larga tradición diplomática y reconocida vocación pacifista, por lo que estaría llamado a desempeñar un papel decisivo en las negociaciones del eventual proceso de paz que se promueva en esa región, por encima de los intereses hegemónicos y la cerrazón de los protagonistas. La oportunidad que representa este momento histórico es indiscutible para que resurja la diplomacia mexicana con determinación y sea escuchada su voz en el concierto de las naciones. Lo anterior ante la falta de una presencia fuerte, proactiva y más bien acotada que ha tenido la Organización de las Naciones Unidas en el conflicto, y cuyo papel ha sido cuestionado por muchos, exigiendo incluso replantear su existencia. México tiene la palabra.