Panorama económico de América Latina y el Caribe

8 de Mayo de 2026

Panorama económico de América Latina y el Caribe

Pablo Trejo Pérez_redes.jpg

Pablo Trejo

/

EjeCentral

América Latina y el Caribe experimentará un crecimiento económico de 2.1% en 2026, según el Panorama Económico de América latina y el caribe, un documento del Banco Mundial. Ahí, se menciona una desaceleración respecto al 2.4% registrado en 2025. Se espera una recuperación parcial en 2027 con un crecimiento proyectado del 2.4%. Esta desaceleración refleja un contexto macroeconómico complejo.

Los elevados costos de financiamiento, la demanda externa débil y las presiones inflacionarias derivadas de tensiones geopolíticas limitan la inversión empresarial y la creación de empleo. Aunque el consumo de los hogares continúa impulsando la actividad, lo hace de forma moderada. Las empresas mantienen una postura cautelosa ante la persistencia de tasas de interés internacionales elevadas, la desaceleración en economías desarrolladas y China, y la incertidumbre en política comercial.

Las tensiones geopolíticas, particularmente en Oriente Medio, han intensificado estos desafíos al encarecer la energía e introducir riesgos inflacionarios que postergan la flexibilización monetaria.

Simultáneamente, los gobiernos enfrentan restricciones fiscales cada vez más estrictas: aunque la deuda pública se ha estabilizado, sigue siendo elevada históricamente, y los altos pagos de intereses reducen el margen para invertir en infraestructura y programas sociales, justamente las áreas más críticas para crecer a largo plazo.

A pesar de estos obstáculos, la región posee fortalezas estratégicas significativas: aproximadamente 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia y un impulso reformador creciente en varios países. El gasto de los consumidores continúa apoyando el crecimiento, aunque de manera modesta.

La inversión sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelera, y la incertidumbre en la política comercial persiste.

Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria. Estos factores ejercen una presión adicional sobre gobiernos que ya operan bajo estrictas restricciones fiscales.

Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo.

Restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad son tareas esenciales. La región cuenta con fortalezas estratégicas sobre las cuales construir: aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un impulso reformador que va ganando terreno.

Aprovechar estos activos para impulsar el crecimiento y crear empleos de calidad requerirá construir bases técnicas y empresariales para una competitividad sostenida. En toda la región, algunos gobiernos están recurriendo a la política industrial para aprovechar este potencial. América Latina y el Caribe cuenta con los activos –y la capacidad de reforma– para lograr mucho más. Por ello, el informe recomienda construir bases sólidas mediante:

  1. Cierre de brechas de habilidades mediante educación, formación técnica y desarrollo gerencial.
  2. Acceso mejorado al financiamiento y marcos de insolvencia fortalecidos que permitan a las empresas asumir riesgos y expandirse.
  3. Mayor integración comercial para impulsar competitividad y adopción tecnológica.
  4. Instituciones más sólidas capaces de diseñar políticas que identifiquen fallas de mercado, ajusten estrategias y sostengan resultados.

Estas condiciones, a juicio del Banco Mundial, son esenciales para que las empresas puedan asumir riesgos, innovar, competir y crecer.

*Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt