Mientras en el gobierno federal se multiplican los discursos sobre la protección del medio ambiente, en una dependencia encontraron una fórmula mucho más efectiva para convertir ese mensaje en un activo de comunicación. Hablamos de Correos de México, que dirige Violeta Abreu González, y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, encabezada por Pedro Álvarez Icaza Longoria.
Ambos apostaron por una herramienta que parecía condenada a la nostalgia, pero que sigue teniendo un enorme valor simbólico y cultural.
La nueva colección permanente de estampillas “De la A a la Z Flora y Fauna de México” llega en un momento en el que pocas instituciones logran conectar identidad, patrimonio y servicio público en un mismo proyecto. No fue casualidad que la primera emisión se concentrara en nueve estados del norte del país. Detrás de la selección existe una estrategia para construir una colección nacional que terminará recorriendo las 32 entidades federativas.
La circulación inicial será de 2.7 millones de timbres. En tiempos donde el correo físico compite con la inmediatez digital, la apuesta consiste en devolverle al sello postal un papel como embajador de la biodiversidad mexicana y, de paso, reposicionar a Sepomex como una institución capaz de generar conversación pública más allá de la mensajería.
Quienes conocen la operación del Servicio Postal saben que este tipo de proyectos rara vez son improvisados. La coordinación con la Conanp permitió que cada estampilla no solamente mostrara una especie emblemática, sino también el ecosistema y el trabajo de quienes dedican su vida a la conservación. Ese detalle cambia por completo la narrativa. Ya no se trata únicamente de ilustraciones atractivas para coleccionistas. El mensaje apunta a colocar en la conversación pública la riqueza biológica del país y a quienes la resguardan todos los días.
Otro dato que pasó prácticamente inadvertido fue la emisión de tres mil folders coleccionadores, una pieza dirigida al mercado filatélico, que en México mantiene una comunidad mucho más amplia de lo que suele suponerse. Tampoco es menor la incorporación de artistas especializados para ilustrar las especies de cada región, una decisión que eleva el valor documental de la colección y abre la puerta para futuras emisiones con un componente artístico mucho más robusto.
Habrá quienes piensen que una estampilla pertenece al pasado. El error sería subestimar su capacidad para proyectar la imagen de un país. Las grandes administraciones postales del mundo continúan utilizando la filatelia como una carta de presentación de su historia, su cultura y sus prioridades nacionales. México parece haber entendido nuevamente esa lógica. Ahora falta que la colección encuentre el eco suficiente entre ciudadanos, escuelas y coleccionistas para que este esfuerzo no termine archivado en un álbum, sino convertido en una pequeña ventana que recuerde la extraordinaria riqueza natural que todavía distingue al país.
Fortalece diálogo aduanero
Cancún, Quintana Roo, es el punto de encuentro del comercio exterior con la realización del Congreso Nacional de Agentes Aduanales de la República Mexicana, que reúne a más de 800 integrantes del gremio. Aquí actores como José Ignacio Zaragoza Ambrosi, presidente de la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM); Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a cargo de Edgar Amador Zamora; Héctor Alonso Romero, titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM); Erick Jiménez, administrador general de Auditoría de Comercio Exterior (AGACE) del Servicio de Administración Tributaria (SAT); Octavio de la Torre, presidente de CONCANACO SERVYTUR; y Andrés Rohde, de la Academia de Derecho Aduanero, estuvieron en la ceremonia inaugural donde se hizo entrega de la Medalla CAAAREM, máxima distinción en materia de comercio exterior.