Tecnofobia (Parte 2)

8 de Julio de 2026

Tecnofobia (Parte 2)

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Comenzó con un intercambio en redes sociales, concretamente en X. Un usuario compartió su opinión sobre México 86, la película que cuenta cómo nuestro país logró convertirse en sede de aquel evento deportivo. Describió al personaje de Diego Luna como aquel tecnócrata que laboraba para la Federación Mexicana de Fútbol, responsable de hacer las gestiones para asegurar el regreso de la Copa Mundial a México.

Pero este tipo de historias han venido proliferando en el cine desde hace algunos años, sobre todo desde la aceleración del mercado tecnológico. Historias que nos cuentan las “hazañas” de gestores, administradores y empresarios para concretar diversos proyectos. Estas películas se vuelven más atractivas mientras más reconocible sea el producto o marca, y mientras más impacto haya tenido en la sociedad.

Así es como han aparecido Pirates of Silicon Valley (1999), Jobs (2013) y Steve Jobs (2015), sobre el nacimiento de las empresas tecnológicas Microsoft y Apple, y sus fundadores, Bill Gates y Steve Jobs. En 2010, fue lanzada la película que hasta hoy es considerada como el modelo que han seguido todas las demás para contar la vida de estos personajes que hoy han dado forma a lo que conocemos como la tecnoligarquía: The Social Network (Red social), sobre Facebook y su creador, Mark Zuckerberg.

Es pertinente trazar esta línea de tiempo para aquellos que desean comprender hacia dónde nos están llevando los tecnoligarcas. Algunas películas adoptan un enfoque objetivo, otras se dedican a aplaudir sus innovaciones y otras son más críticas, mostrando sus defectos e incluso patologías. El tema sigue siendo muy actual, pues ya se anunció el estreno de la secuela de The Social Network, titulada The Social Reckoning, además de la noticia de que Artificial, la película sobre Sam Altman, fue adquirida por el estudio Neon.

De paso, yo recomendaría echarle un ojo a la comedia The Audacity, una de las mejores series en lo que va de 2026 y que relata, de manera irónica, esa “audacia” que tienen todos los innovadores para circunvenir las reglas y, de paso, llevarse entre los pies a quien se interponga en su camino. Es probable que Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu, sobre un magnate petrolero, también explore esta temática.

Porque esta tendencia va más allá de la tecnología y abarca a todo el sector empresarial. Así, hay películas y series sobre marcas de tenis (Air), videojuegos (Tetris), gadgets como BlackBerry, apps como Uber (Super Pumped) y servicios como WeWork (WeCrashed). Incluso, Devil Wears Prada trata sobre la gente que hace posible una revista como Vogue, y Michael muestra la maquinaria detrás del mayor ídolo de la industria de la música.

Son películas que buscan una reconciliación entre el público y los empresarios y que, en la mayoría de los casos, pretenden mostrarlos como nuestros amigos y aliados, mientras que muchos de ellos ya están colaborando con los centros de datos a hiperescala que, además de extraer nuestra información, arrasan con los recursos naturales, como aquellos que ya existen en Querétaro. No es tecnofobia. Nuestras dudas están justificadas.

Y es que México no se queda atrás, pues además de la citada México 86 (con personajes como Emilio Azcárraga Milmo, Guillermo Cañedo y Rafael del Castillo), también está Autos, Mota y Rocanrol (2025), que recrea las peripecias de los empresarios Justino Compeán y Eduardo López Negrete para realizar el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro en 1971. En pocas palabras, es como si alguien hiciera una película sobre la fundación de Elektra/Salinas y Rocha para decirnos que Ricardo Salinas es, en el fondo, un filántropo.