Jose Luis Camacho

Como balde de agua fría cayó entre los mexicanos el planteamiento de paquete económico hecho por el Poder Ejecutivo Federal para el próximo año ante el Congreso de la Unión.

Es evidente que los recursos son escasos y las prioridades están mal alineadas.

Además de los órganos autónomos, los Estados y municipios serán los más afectados al ver drásticamente reducidas sus partidas de recursos federales en 108 mil 521 millones de pesos para el próximo año.

Ello repercutirá en todas las entidades federativas, al tiempo que siguen haciendo frente a la pandemia del Covid-19.

A reserva de lo que se discuta y apruebe en las cámaras del Congreso de la Unión, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, ha decidido emprender una difícil reingeniería de su gobierno, buscando generar ahorros, mayor eficacia en la labor gubernamental y fortalecer áreas prioritarias de su administración.

Se trata de una difícil encomienda que deberán realizar todos y cada uno de los gobiernos estatales, y en el caso oaxaqueño el gobernador ha dicho que se buscará afectar lo menos posible el empleo de trabajadores de confianza.

Y es que Alejandro Murat da por descontado que pronto habrá una disminución en el grado de inversión que tiene el gobierno federal (principalmente Pemex), lo cual repercutirá en Oaxaca que, si bien cuenta con finanzas sólidas y un ambiente de negocios favorable, su destino no deja de estar ligado al de la federación.

Dulce María Sauri fue, vio y venció

La sesión que dio inicio el 1 de octubre y concluyó la mañana del 7 de octubre con la desaparición de 109 fideicomisos pasará, junto con la sesión en la que en 1992 se discutió la reforma del ejido, como una de las sesiones ordinarias más prolongadas de la historia de la Cámara de Diputados.

Su presidenta, la yucateca Dulce María Sauri Riancho, se enfrentó a constantes presiones, pero su temple, conocimiento y experiencia le permitieron superar la conducción de un pleno que, estando en contingencia, vivió los momentos más acalorados y decisivos de su historia.

Con humildad y sencillez, Sauri Riancho escuchó con atención cada una de las opiniones y peticiones, reconociendo y corrigiendo de inmediato cuando se presentaban imprecisiones y haciendo valer el marco jurídico del Congreso cuando era necesario.

Cada una y cada uno de los 500 diputados federales observaron lo que representa dirigir una sesión plenaria sin fines partidistas, sino con la sola guía del servicio público.

@jlcamachov

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