Peña Nieto regresa al pasado
Añaden los que saben, que el Situation Room de Peña Nieto ha confundido la táctica con la estrategia
Después de las elecciones del 5 de junio, la realidad sí llegó a Los Pinos, donde el Presidente Enrique Peña Nieto decidió que sí tenían que cambiar las cosas. Para ir hacia delante, dicen los que saben, se fue para el pasado. Desenterró primero el modelo de un grupo interno y externo para que diseñaran estrategias políticas sobre la base de encuestas diarias (tracking polls) que fueran midiendo el comportamiento de los mexicanos y así ir surfeando sobre las olas del humor social, como lo hacía el Presidente Carlos Salinas, quien fue el primero en crear dentro de Los Pinos una especie de Situation Room, el cuarto de guerra que existe en la Casa Blanca. Lo segundo que hizo fue contratar como encuestador y estratega de cabecera a quien había sido encuestador en Los Pinos durante los gobiernos de Salinas y Ernesto Zedillo, el inventor del Partido Verde, Ulises Beltrán, quien llevó con él a su socio, un estratega estadounidense. Las cosas no le ha salido nada bien al Presidente, pero no se puede decir que es por falta de modelo. Dicen los que saben que la debilidad está en el equipo de Peña Nieto, porque no es lo mismo que Beltrán trabajara con José Córdoba cuando Salinas, o con Luis Téllez y Liébano Sáenz con Zedillo, que con Francisco Guzmán, un joven político incondicional del Presidente pero con un universo que sólo huele a chorizo. Tampoco son lo mismo Salinas y Zedillo que Peña Nieto, en visión y acción. Añaden los que saben como el ejemplo más dramático, que el Situation Room de Peña Nieto ha confundido la táctica con la estrategia. El caso de la visita de Donald Trump es el que más utilizan, como se arregló el viaje del candidato presidencial sin tener definido para qué lo iban a utilizar. Oséase, se fueron a la mar sin saber a qué puerto iban a llegar.