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Tomás de la Rosa

El escenario económico global es incierto. En el segundo trimestre la economía registró la peor caída en la historia y el tercer trimestre traerá consigo el segundo descalabro también histórico, con -11.2%, y al final de año se tendrá el quinto mayor desplome del PIB. Ese escenario se traducirá en la posible desaparición de algunos de los 50 bancos que operan en el país a causa de los problemas de impagos, alertan analistas privados y el propio Fondo Monetario Internacional (FMI).

En julio, 13 de los 50 bancos comerciales en el país estaban en números rojos (pérdidas netas) y 18 bancos registraban “pérdidas esperadas” por encima del 3.53%, que es el promedio del sistema bancario mexicano. De ellos sobresalen Bancoppel, con un índice de 18.8%, Banco Forjadores con 15.1%, Banco Compartamos con 13.6% y la unidad en México de la neoyorquina American Express (Amex) con 13.2 por ciento. Este indicador muestra cuánto podrían perder por cada 100 pesos prestados.

Pero más allá de los bancos que cuentan con el respaldo de las autoridades financieras de México, a través de la Secretaría de Hacienda (SHCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el problema de impagos tendrá mayor impacto en las empresas proveedoras de bienes y servicios, ya que son ellas las mayores financieras del país y sus préstamos son sin costo. Es el llamado crédito de proveedores.

Datos del Banco de México (Banxico) muestran que del financiamiento interno (fuentes crediticias en México) los bancos atendieron al 30.8% de los usuarios del crédito y las empresas proveedoras de bienes y servicios fueron utilizados por el 77.7%. La suma de ambos porcentajes supera el 100% porque algunos usaron los dos.

En ese escenario recesivo, Hacienda y la CNBV lanzaron, el 23 de septiembre, nuevas medidas para ayudar a los usuarios de créditos, desde tarjetas de crédito, hipotecarios, automotrices, de nómina, para capital de trabajo de empresas e individuos. Aunque el fin principal es evitar problemas con uno de los elementos principales del sistema de pagos.

Sin embargo, a dos semanas de ese anuncio, “los bancos no han dado una respuesta general. Esto es un error que puede agravar el problema (…). Me parece una estrategia muy perversa de los bancos por no reaccionar y no tener un plan ya definido para cada producto porque el problema de los deudores no es nuevo sino que ya se venía venir desde abril”, comentó a ejecentral el expresidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Mario Di Costanzo.

Para el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Ignacio Martínez Cortés, el plan de la CNBV no está pensado para evitar el quiebre de empresas, porque no lo hizo obligatorio para que los bancos lo ejecutarán.

“Tenemos el grave problema del cierre de empresas, en algunos casos por la morosidad con los bancos. El plan, no está diseñado para evitar la quiebra de empresas. Esto nos puede llevar a un grave problema financiero”, indicó el investigador y catedrático de la UNAM.

Incluso, el FMI indicó que de acuerdo a sus recientes proyecciones, el empleo, los ingresos y los niveles de pobreza tardarán varios años en volver a los niveles anteriores a la pandemia. 

Incluso, después de que un equipo de expertos visitó México, recomendó que más allá de los préstamos disponibles para microempresas y pequeñas empresas, se debería otorgar apoyo a la liquidez de los entes económicos, como los diferimientos del pago de impuestos y de contribuciones a la seguridad social. Además de apoyo para la reducción de costos, entre ellos un subsidio para el pago de sueldos y salarios.

Implementación agrava situación

En marzo, con la declaración de la pandemia, la CNBV lanzó un programa para diferir el pago de capital y/o intereses por cuatro o seis meses. En junio, publicó una prórroga y hace dos semanas promovió el nuevo programa. Pero ahora pide que los bancos disminuyan 25% el pago solicitado, y a cambio aumenten hasta en un 50% el plazo original, y además deberán “disminuir la tasa de interés y hacer quitas de capital”.

Sin embargo, el exombudsman financiero, al igual que el catedrático de la UNAM, coincidió en que la CNBV “no hizo (lo) obligatorio para los bancos. Cometió el error de que no se obliga a los bancos a realizar estos programas. Luego entonces la respuesta de los bancos ha sido muy tibia”.

“Ningún banco ha anunciado un programa de esas características. Esto puede hacer que la crisis económica se convierta en una crisis financiera porque la cartera emproblemada en estos momentos podría ascender a 1.2 billones de pesos, lo que significa en pocas palabras el 22% de la cartera total. Más aún los mensajes que recientemente ha dado la ABM en este sentido, que no están dispuestos a hacer quita en los programas de reestructura”, detalló Di Costanzo.

Derivado de los señalamientos del expresidente de la Condusef, ejecentral solicitó una entrevista con la Asociación de Bancos de México (ABM); sin embargo el área de comunicación comentó que todavía no hay resultados del nuevo plan, que habría que dejar que madure el proyecto y quizá en un “tiempecito” podrían proporcionar información.

El presidente de la ABM es Luis Niño de Rivera Lajous, quien también es presidente del Consejo de Administración Banco Azteca. El tiempo, consideró Di Costanzo, es vital en el proceso de reestructura, “porque los bancos no tienen la capacidad de atender a tantos usuarios con cartera emproblemada. En la primera fase del programa se adhirieron casi 8.6 millones de créditos. Será  muy tardado atender a todos sus millones de clientes”. La reestructura de los créditos es fundamental para la planeación de las empresas. “Con la nueva realidad, las empresas que puedan reiniciar sus actividades tendrán que ajustar sus estrategias de producción y ventas, tomando en consideración que reinician con el 30%, el 70% estará subutilizada y eso impacta el empleo”, detalló Martínez Cortés.

Latente riesgo sistémico

Tres analistas coincidieron en que si los bancos operan bien la reestructura lanzada por la CNBV, no habrá riesgo sistémico (systemic risk). Pero ante la interdependencia del sistema, la falla en uno puede causar un efecto en cascada y así “puede hundir el sistema o mercado en su totalidad”, como lo describe la Fundación Mapfre.

“En el primer trimestre de 2021, si no hay una respuesta clara y rápida de los bancos en cuanto a programas de reestructura, sí podría haber riesgo sistémico todos los efectos que van a tener el mayor índice de morosidad y la cartera vencida sobre las finanzas de los bancos”, adelantó Di Costanzo.

Sin embargo, por ello es la urgencia de que la banca, en su carácter voluntario, haga las reestructuras con las quitas o condonaciones de capital que solicitó la CNBV. Para incentivar, el ente regulador fue enfático al señalar que los bancos podrán “computar un monto menor de reservas específicas cuando se pacte una reestructura con el cliente”. Es decir, flexibilizarán los requerimientos de capital para los bancos que participen.

Incluso, la CNBV extendió “el uso del buffer de capital hasta el 31 de diciembre de 2021”, para quienes otorguen nuevos créditos. Ese tecnicismo se traduce en que las instituciones bancarias podrán operar en ese lapso con un menor capital.

El buffer o colchón de capital es un suplemento de conservación del mismo(buffer de capital), exigido por la regulación bancaria Acuerdos de Basilea III para fortalecer el sistema financiero y evitar colapsos como el de Lehman Brothers que quebró con la crisis hipotecaria Subprime y que generó una de las peores crisis económicas globales en la historia.

La extensión de la CNBV hasta el cierre de 2021, no es fortuita porque en el primer trimestre de ese año, economía se contraerá todavía 3.6% (según la encuesta Banxico), y en ese momento concluirán ocho trimestres consecutivos de contracción del PIB, lo que será la peor recesión en la historia del país. Ante esa debilidad, quizá, el Fondo Monetario Internacional recomendó a México que “las regulaciones de reestructuración de préstamos deben asegurar la reclasificación de préstamos en dificultades y el reconocimiento de pérdidas”.

Contagio

Los 46 bancos en México tienen una cartera crediticia de 5.57 billones de pesos, cifra que al cambio de hoy son 108 mil 215 millones de dólares. Sobresale que toda la cartera crediticia en México sea una mínima fracción (15%) de lo que vale (valor bursátil) Facebook en Wall Street.

“Con el coronavirus se paró la actividad. En ese momento las empresas tenían acreedores, el bancario, al fisco y el acreedor de productos o servicios. Así, con cero ingresos  tuvieron que pagar sueldos, rentas, otros gastos fijos; pago de impuestos. Ahí hay un grave problema con la mayor morosidad. En un escenario más negativo bajarán la cortina o cerrarán el negocio. Esto ya lo estamos viendo en zonas comerciales a lo largo y ancho del país. Hay empresas que ya no regresaron a esta nueva realidad”, explicó el coordinador de LACEN.

En ese escenario, habría que considerar los escenarios que viven en otros países con el rebrote de los contagios. “Nadie sabe lo que va a pasar, todo mundo espera una recuperación que sea lo más pronto posible. Sin embargo, si se da un segundo brote como en Europa, se desacelera la recuperación”, comentó Alejandro González, economista de Intercam Banco.

Por eso, el FMI enfatizó que “un menor costo de los préstamos ayudaría a reducir las presiones sobre el servicio de la deuda, especialmente entre los prestatarios más débiles, posiblemente impulsaría la inversión y aumentaría el atractivo marginal de las facilidades crediticias del banco central”.

Sin embargo, el expresidente de la Condusef, enfatizó que “hay algunos bancos que no podrán librar la crisis y el resto van a tener que aportar mucho capital. Si no lo hacen, sí habría un riesgo de que tengan problemas de liquidez. Veo algunos bancos con problemas, sobre todos los chicos que ya traían problemas como ABC Capital, Accendo Banco, Banco Multiva y desde luego Coppel”.

›Datos de la CNBV, señalan que a julio, 13 bancos reportaron pérdidas netas. Sin embargo, sobresalió Banco Azteca. Los informes del ente regulador revelan que las pérdidas del banco, controlado por Grupo Elektra, superaron los tres mil 700 millones de pesos (es decir unos 172 millones de dólares).

Esa pérdida fue 865 veces superior al descalabro de Dondé Banco o 15 veces superior al segundo banco con las mayores pérdidas, que fue Accendo con 247 millones de pesos. Incluso, las pérdidas del brazo bancario de Grupo Salinas superaron casi tres veces a los 958 millones de pérdidas de otros 13 bancos.

El resto de los 36 bancos reportaron ganancias por casi 69 mil 200 millones de pesos, de ellos el 75% se concentró en cinco instituciones: BBVA (29.1%), Banorte (17.4%), Santander (16.1%), Citibanamex (7.2%) e Inbursa (5.3%). 

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