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Juan Carlos Rodríguez

Con el nombramiento de Carlos Aguiar Retes como nuevo arzobispo primado de México concluyen 22 años de distanciamiento entre la jerarquía católica y los fieles de la Ciudad de México, y comienza la reconstrucción de una Arquidiócesis en ruinas, consideró el sociólogo Bernardo Barranco, experto en religiones, quien asegura que el Norberto Rivera Carrera deja como herencia el desplome en el número de católicos y una estela de desprestigio por los escándalos de pederastia.

“La llegada de Aguiar Retes representa la oportunidad de una verdadera renovación después de 22 años lamentables que ha tenido la Arquidiócesis Primada de México”, dijo el analista que acaba de publicar el libro “Norberto Rivera, el pastor del poder”, y asegura que Rivera pasará a la historia como uno de los príncipes de la Iglesia que ha entregado las cuentas más pobres al concluir su mandato.

El pasado 7 de diciembre, el diario L’Osservatore Romano, medio de divulgación del Vaticano, informó la decisión del papa Francisco de aceptar la renuncia del cardenal Rivera Carrera, un personaje que desde la muerte de Juan Pablo II se convirtió en una estrella en declive.

De hecho, desde que Jorge Mario Bergoglio fue electo papa, en marzo de 2013, las relaciones entre el obispo de Roma y Rivera Carrera nunca fueron buenas, al grado de que durante la visita del pontífice a México, en febrero de 2016, el otrora poderoso jerarca mexicano tuvo un papel marginal en la organización del evento. Incluso, Francisco llegó a afirmar que visitaba la Ciudad de México sólo porque aquí está la Basílica de Guadalupe, pero nada más.

La amistad con el papa Francisco

En cambio, Carlos Aguiar Retes es amigo personal del papa Francisco. Ambos trabaron una sólida amistad desde 2007, cuando les tocó redactar el documento final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en Aparecida, Brasil. Aguiar acudía en su calidad de obispo de Texcoco y presidente del episcopado mexicano; por su parte, Bergoglio asistía como arzobispo de Buenos Aires y líder de los obispos de su país.

La afinidad intelectual y de concepción de la realidad fue evidente en aquel momento, pues el texto de aparecida habla sobre la opción preferente por los pobres, la necesidad de solidarizarse con los migrantes y reivindica el papel de la mujer en la sociedad y en la iglesia.

Carlos Aguiar tiene una formación muy sólida. Entre los obispos y arzobispos es difícil encontrar a auténticos intelectuales, pero Aguiar sí lo es. Él verdaderamente hizo un doctorado en Teología Bíblica en la Universidad Gregoriana, no diplomados ni cursos de verano, como suelen poner los obispos mexicanos en sus hojas de vida. Habla varios idiomas, es una persona discreta, no es histriónica, por lo que no debemos esperar bombas mediáticas, como lo hacía Norberto Rivera”, opina Barranco.

El analista señala que Norberto Rivera gozó de un poder infinito, pero tras el deceso de Juan Pablo II, en abril de 2005, se volvió un personaje que paulatinamente se ha ido demorando, así como su imagen y su liderazgo.

“No supo aprovechar la estructura monumental que representa una de las más grandes arquidiócesis del mundo, sólo superada por la de Milán, en Italia. Tenía recursos, personal religioso y laicos para desarrollar planes, guías, trabajos pastorales, mover la cultura católica, pero no, él se refugió en una pastoral sacramental.

Norberto Rivera gobernaba desde la homilía, con bombazos mediáticos a través de sus intervenciones en la catedral, pero nunca tuvo la imagen de un pastor que estuviera con la gente, que fuera a los barrios pobres, que cargara niños, que consolara enfermos. No. Él fue un personaje identificado con la clase política y, por lo tanto, sufre la suerte de la imagen de la clase política, que hoy está por los suelos.

Las oportunidades de Aguiar

“Aguiar Retes representa, entonces, una esperanza de renovación de una arquidiócesis estancada, de una arquidiócesis en ruinas y que amerita una cirugía mayor de un personaje que llega de afuera, con una visión diferente, con una sensibilidad probablemente más aguda, de la que tuvo Norberto Rivera, quien nunca entendió que estaba en una ciudad altamente secular, con un elevado nivel de estudios y con una población muy crítica hacia las incursiones de los religiosos en política”, opina Barranco.

—¿En qué parte del espectro ideológico está Aguiar Retes? ¿Es moderado, es progresista?

—Aguiar Retes no es un progresista, definitivamente. De hecho ningún obispo mexicano lo es hoy en día. El papa Francisco es quizá más osado que Aguiar Retes en sus posturas sobre la mujer, sobre el divorcio, sobre la homosexualidad. Aguiar Retes tampoco es un pastor que huela a ovejas, es más bien un hombre de aparato.

—¿Entonces por qué lo escogió el Papa?

—La respuesta es muy sencilla. Aguiar retes es un amigo de Francisco, un amigo personal que goza de la confianza del Papa. Aguiar es desde ahora el hombre de confianza de Francisco en la Iglesia mexicana, una iglesia muy apoltronada, en una zona de confort con el poder.

Agrega el analista: “Aguiar no sólo será persona de confianza del Papa, será un hombre leal a la política global de Francisco. Este cambio en la Arquidiócesis Primada de México hay que verla, sí, desde una perspectiva nacional, pero también con una visión internacional. Francisco está siendo objeto de un embate muy duro y cruento por parte de la derecha católica internacional, cuyos líderes lo han calificado de hereje. Aguiar le va a representar la lealtad que necesita Francisco para sus reformas.

Los lazos con Peña Nieto

—¿Cuál es el signo político de Aguiar Retes? ¿Cómo es su relación con el poder?

—Su partido político se llama la Iglesia católica, no hay más. Lo que también es cierto es que se sabe acomodar al poder. Cuando lo nombran arzobispo de Tlalnepantla, en febrero de 2009, establece una relación muy estrecha y tersa con el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. De hecho, Aguiar Retes, aprovechando su amplia influencia en el Vaticano, es quien gestiona la visita que Peña Nieto hizo a Roma en diciembre de 2009 para que el papa Benedicto XVI conociera a Angélica Rivera, entonces novia del gobernador y principal prospecto para ser candidato presidencial. Fue una comitiva muy suntuosa, con comidas, regalos y cuanta cosa.

Sobre los efectos que tendrán los reacomodos en la Iglesia católica sobre el proceso político-electoral de 2018, Barranco considera que la ausencia de Norberto Rivera permitirá a los candidatos debatir con mayor libertad sobre temas como los matrimonios igualitarios y los derechos de la mujer.

Más que hablar de la presencia o influencia que podría tener arquidiócesis, yo pensaría en el efecto que tendrá el vacío que deja Norberto Rivera, que en los últimos años se convirtió en un acosador político, en un actor que asecha y se vuelve muy intolerante con aquellos actores de la vida política, con aquellos partidos o candidatos que se salen de la agenda moral de la iglesia en temas como el aborto, la mujer, la eutanasia, la homosexualidad o los matrimonios igualitarios.

“Frente a esos temas, Norberto Rivera fue especialmente severo. Su ausencia va a representar una cierta distensión, la ausencia de un personaje tan beligerante como Rivera, con alianzas con grupos tan conservadores, va a tener un efecto de distensión, de mayor libertad de los candidatos para expresarse sobre estos temas delicados.

“A Carlos Aguiar Retes lo veo más dialogante con la sociedad sobre temas contemporáneos, escucha más y eso facilita que haya encuentro y posibilidades de articulación. No es pastoral, de ninguna manera, es un hombre de aparato, su trayectoria no se distingue por ser pastor, fue presidente del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano), de la CEM (Conferencias del Episcopado Mexicano), presidente de muchas comisiones, viaja mucho, va y viene de Roma. Sin embargo, eso no lo descalifica para que pueda hacer algo en la Ciudad de México”.

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