Jose Luis Camacho

El planteamiento central que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho en materia de salud consiste en unificar los servicios que prestan el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Servicios de Salud de Petróleos Mexicanos e Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas (ISSFAM), con el objetivo de crear un solo sistema de salud que brinde atención a toda la población de manera universal.

Además de las dificultades jurídicas que existen para lograr tal cometido, el Presidente de la República enfrenta el reto de resolver las numerosas insuficiencias que dichas instituciones ya sufren en su funcionamiento diario con sus miles de afiliados, problemas que se pueden desbordar aún más si no existe la debida planeación, supervisión y control en su funcionamiento.

Me refiero en particular al ISSSTE. Ésa gran institución que desde 1959 ha prestado su servicio a los trabajadores del gobierno y sus familias, pero que con el paso de los años se ha visto disminuida la calidad, oportunidad y eficacia del servicio más mínimo prestado por médicos y enfermeras, como lo es preservar la vida. 

El caso más reciente de negligencia médica y que tiene en peligro de muerte a un derechohabiente ha sucedido en el Hospital General de Tacuba, en la Ciudad de México, en donde el lunes 26 de noviembre el maestro de Educación Primaria, Israel Hernández Neri, ingresó para ser intervenido por una hernia hiatal, sin embargo, durante la intervención le fue perforado un pulmón, tras lo cual no recibió la atención médica oportuna y hoy padece una neumonía crónica que lo tiene inconsciente, recibiendo diálisis en un lugar insalubre y al borde de perder la vida.

Tras la operación los familiares no recibieron la información oportuna por parte del médico responsable, Francisco Javier Buenrostro Pérez, quien de manera indolente atendió compromisos escolares antes que resolver el problema que su incapacidad había causado.

Es comprensible la carga de trabajo a la que se enfrentan miles de médicos y enfermeras en cada una de las clínicas y hospitales del ISSSTE, pero lo que no es justificable es que sean irresponsables en su actuar y sus víctimas sean quienes desafortunadamente son turnados con ellos.

Además de las pésimas condiciones en que se encuentra este hospital, los familiares se han topado con la indiferencia de las autoridades, quienes no tienen el mínimo interés en conocer la forma en que sus elementos prestan su servicio y las condiciones que enfrentan sus pacientes.

La vida de un maestro de educación primaria está en peligro por la negligencia de un médico y de un hospital público, que no han mostrado la mínima responsabilidad con los familiares y el compromiso de atender oportuna y eficazmente a Israel Hernández Neri para evitar que pierda la vida.

El nuevo director general del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda, enfrenta numerosos retos para recuperar a esta institución pública, y para ello debe empezar en el Hospital General de Tacuba, en donde el maestro Israel Hernández Neri está en peligro de muerte por una negligencia médica que se ha agravado por la omisión, indiferencia y malas condiciones higiénicas.

twitter: @jlcamachov

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