Hannia Novell

México Libre, la agrupación política de Margarita Zavala y el expresidente Felipe Calderón, está a punto de conseguir su registro como partido político nacional ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

Mientras los partidos políticos existentes se desgastan en luchas de poder internas y muestran debilidad en la retórica y en la acción para confrontar al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y a su líder, el presidente Andrés Manuel López Obrador, México Libre ha conseguido avances significativos para competir en la arena política.

El inicio del reto fue azaroso y complicado. De hecho, en la primera mitad del año apenas habían conseguido organizar siete de las 200 asambleas distritales que el INE exige como uno de los requisitos para el registro del nuevo partido. 

Con siete asambleas realizadas hasta junio de 2019, México Libre consiguió el 3.5% del total requerido; en julio llegó a 27 asambleas distritales, es decir el 13.5%; y en agosto efectuó 40 reuniones ciudadanas para alcanzar el 20 por ciento.

Sin embargo, los dos últimos meses han sido exitosos y los números empezaron a multiplicarse. El 3 de septiembre consiguió llegar al número 61 y avanzar un 30% y al corte del 22 de octubre pasado, México Libre sumó 128 asambleas, equivalentes a 64% de las 200 que son requeridas por la autoridad electoral.

Respecto al número de afiliados, la agrupación ya acumuló 100 mil ciudadanos, de los 234 mil mexicanas y mexicanos que exige la ley; es decir, ya reporta un 43% de avance.

Aún faltan tres meses para que concluya el plazo establecido por el INE y, de acuerdo con su calendario programático, México Libre llegaría a la meta establecida en la primera semana de diciembre. 

El 29 de febrero de 2020 es la fecha límite para conseguir la afiliación de más de 233 mil 945 personas y celebrar, al menos, 20 asambleas estatales con tres mil afiliados o 200 asambleas distritales con 300 afiliados antes de la Asamblea Nacional Constitutiva.

Si la convocatoria de la agrupación política sigue creciendo consistentemente, como muestra la tendencia de los últimos dos meses, sólo un escándalo de alto impacto impediría que México Libre obtenga el registro como partido político nacional.

Está claro que si Margarita Zavala y Felipe Calderón consiguen en 2020 el registro tan anhelado, sin duda debilitarán al Partido Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Revolucionario Institucional (PRI), pero México Libre emergería como una oposición real al poder político que de manera casi absoluta controla López Obrador.

De cara a las elecciones intermedias de 2021, resulta indispensable que la oposición capitalice dos factores: el desgaste que ha sufrido Morena con el proceso de renovación de sus dirigencias nacional y locales; así como la erosión natural del capital político de los gobernadores morenistas, en el ejercicio de su encargo.

Los partidos de oposición que requiere México no deben apostarle al error del adversario, sino explotar nuevos caminos de propuestas de solución a los graves problemas y diversos fenómenos que duelen al país. 

Si México Libre va más allá del grito, los lamentos y la crítica, fácilmente conseguirá atraer la atención de la ciudadanía en la renovación de la Cámara de Diputados, un primer paso hacia la elección presidencial que se celebrará en 2024. 

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