Eduardo Penafiel

Las Aeronaves Piloteadas a Distancia o drones como se les conoce en México, son uno de los aparatos tecnológicos más populares y hoy existe una variedad de modelos y precios que básicamente cualquiera que quiera uno, lo puede adquirir. El problema ha sido que su adopción se ha dado muy rápido y controlar la forma que se utilizan no ha sido fácil. De un día para otro el espacio aéreo se vio invadido de drones, en unos países a más volumen que en otros, llegando a afectar el manejo de este espacio.

Hace unos días el aeropuerto de Heathrow en Londres tuvo que frenar sus operaciones durante una hora porque un drone entró al espacio aéreo y puso en alerta a las autoridades durante varias horas. En diciembre un suceso similar obligó al aeropuerto de Gatwik en la misma ciudad a suspender sus operaciones por más de un día afectando a miles de viajeros. Es importante resaltar que en Inglaterra invadir una zona federal con un drone se considera un delito grave que atenta contra la seguridad de una aeronave y la sanción puede ser encarcelamiento de por vida.

Los Drones han existido desde hace muchos años, pero su tecnología generalmente estaba reservada para uso militar. Pero una vez que se popularizó su uso comercial hace unos doce años, nadie esperaba que se vendieran a ese volumen. Se estima que en el 2018 solamente en Estados Unidos se vendieron más de 3 millones de drones y aunque en ese país es obligatorio registrarlo ante las autoridades, no todos los hacen.

Más allá de un juguete o un gadget, los drones son dispositivos con un potencial enorme, capaces de cumplir funciones específicas y de mucha ayuda para distintas industrias. El gran problema es que también pueden y han sido utilizados para espiar, invadir la privacidad y hasta para asesinar o cargar bombas para perpetrar actos terroristas.

Controlar quién compra y saber qué uso le va a dar a un drone es una tarea imposible. A pesar de todas las regulaciones alrededor de estos dispositivos, no parece haber un control claro sobre esta tecnología que hoy mantiene en jaque a autoridades alrededor del mundo. Nos hemos acostumbrado a visualizar por lo aires a estos pequeños dispositivos voladores sin realmente pensar en lo peligroso que pueden llegar a ser.

Hoy en México existe una norma que entró en vigor el pasado mes de diciembre acerca del uso de Drones, la cual fue creada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a través de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Y aunque las infracciones son de carácter civil, al usarlo de forma irresponsable operando un drone en zonas prohibidlas y poner en riesgo aeronaves puede resultar en una multa por arriba de los 400 mil pesos. Esto en principio, debería de incitar a todo aquel que compra un drone, a sacar una licencia para volarlo y registrarlo ante las autoridades.

Pero obtener esa licencia no es un trámite sencillo, ya que el usuario debe tener más de 18 años, contar con una cartilla de servicio militar liberada, tener buena salud y además tomar un curso de vuelo en una escuela certificada. También tienes que registrar el drone a través de la Dirección de Aeronáutica Civil y al recibir la aprobación, pasar por otros tantos trámites burocráticos para lograrlo.

Este tipo de iniciativas son importantes para regular mejor a esta tecnología y su uso, pero la facilidad de comprar un drone en distintas tiendas a nivel nacional, traer uno de otro país o simplemente pedirlo en línea, complica mucho el control que se puede tener sobre ellos.

Lo ideal es ser lo suficientemente responsable y llevar a cabo el trámite para cumplir con la norma y evitar problemas, pero al parecer no todos están enterados que existe y algunos cuestionan su aplicación de forma efectiva. Lo importante es entender que operar uno de estos dispositivos conlleva una responsabilidad importante y es clave respetar a los demás al utilizarlo.

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