Lourdes Mendoza

Este miércoles dio el informe anual de actividades, pero antes de ello ¿alguien sabe dónde estuvo la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra? Porque no se pronunció en los casos de personas enfermas que requerían medicamentos y se las vieron negras con el nacimiento del Insabi; tampoco dio comentario sobre la filtración de la reforma de justicia, ni cuando un señor agredió a la mujer que protestaba contra José Manuel Mireles, menos cuando se dio a conocer que 2019 fue el año más violento.

Eso sí, el 7 de enero, la ombudsperson se dio tiempo para compartir en su cuenta de Twitter una entrevista que le hizo John Ackerman, en la cual dijo —siéntese, por favor—: “La CNDH nació como un organismo para simular porque fue creada por Carlos Salinas de Gortari”.

También aseguró que tiene una visión humanista de izquierda, que no es dogmática; que pidió licencia para separarse de su militancia en Morena, a pesar de que no estaba obligada a hacerlo y que es imparcial en sus decisiones. Su entrevista obtuvo 149 likes a pesar de tener 21 mil 161 seguidores, es decir, le gustó al 0.7% de sus seguidores.

En esta red social publicó 32 mensajes desde que asumió el cargo, el pasado 16 de noviembre, hasta un día antes del informe de actividades ante la Comisión Permanente del Congreso. Mientras que la cuenta institucional de la CNDH es más activa y con varios temas que van desde datos de feminicidio en México hasta la publicación de una esquela por el fallecimiento de Pablo Sandoval, abuelo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval.

En dos meses de trabajo, la ombudsperson se ha tropezado con varias “piedras”, entre ellas que un tribunal colegiado en materia administrativa admitiera la demanda que presentaron senadores del PAN contra su elección, que renunciaran seis visitadores y que aún no la acepten como autoridad algunos gobernadores.

Porque les cuento que en su primera reunión con la Conago a mediados de diciembre, su discurso fue el más desangelado. Rosario Piedra terminó de hablar y hubo quien no le aplaudió ni por cortesía. Pancho Domínguez, gobernador de Querétaro y presidente de la Conago, por supuesto, no lo hizo, ya que desde su elección dijo que no la obedecería. El mandatario de Oaxaca, Alejandro Murat, se quedó cruzado de brazos. Bueno, ni El Bronco le aplaudió.

Hace unos días nos enteramos que desde el 16 de enero, ninguna de las seis visitadurías generales tenía titular y por ello se frenaron las medidas cautelares. ¿Es cierto? Pues la ombudsperson calló. Lo que sabemos es que el año pasado hubo 650 medidas cautelares, un promedio de dos por día.

Sabemos también que Rosario nombró a los seis visitadores, pero no todos cumplían con el requisito para el cargo porque no son licenciados en Derecho o no tienen al menos tres años de ejercicio profesional ¿será por eso que el 13 de enero, Martí Batres propuso una reforma a la Ley de la CNDH para que “prevalezca la experiencia práctica en la defensa y promoción de los derechos humanos sobre los títulos académicos”?

Después de su primer informe ante el Congreso, donde se volvió a encontrar a legisladores con los que se enfrentó por su nombramiento, esperamos ver a una Rosario más activa y aguerrida y no una “piedra” más en el camino de la CNDH. Y ojo, eh, porque los senadores panistas, encabezados por Mauricio Kuri, aún no se dan por vencidos y seguirán con la lucha para que se determine que su nombramiento fue, por decir lo menos, irregular. 

Mientras son peras o manzanas, la ombudsperson tendrá que trabajar con el Congreso —léase, todas las bancadas, no sólo Morena y aliados—. Este jueves, los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados están invitados a una reunión con ella en la sede de la CNDH, de República de Tacuba 60.  

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