Laura Borbolla

Desde el verano de 2008 y hasta el del 2016, el Sistema de Justicia Penal sufrió el cambio transversal más importante en la historia de México (federal y estatal), desde la época precolombina se había tenido un sistema inquisitivo mixto, (escrito, se presumía la culpabilidad de las personas, lento, los jueces y ministerios públicos coordinaban las acciones de la investigación con el apoyo de los policías y peritos a su servicio, todos hacían todo dos veces) y se modificó a un sistema de justicia penal adversarial y oral (el proceso es verbal en su totalidad, los policías y peritos trabajan para generar pruebas para las partes en igualdad de condiciones, permite ser ágil y más rápido) las pruebas se obtienen delante del juez, respetando la presunción de inocencia.

Además de ser necesaria la transformación del sistema jurídico penal que involucra a autoridades de los tres órdenes de gobierno (municipales, estatales y federales) y de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial).

Los operadores del sistema penal adversarial, más sensibles de una transformación de alto calado como lo es esta, tienen que ser capaces y competitivos entre sí. Más aún ya que todos tienen un rol muy importante y se puede evidenciar con mayor facilidad la falta de técnica, conocimientos y resultados de su actuación, pues las audiencias son públicas y videograbadas para cualquier duda e impugnación.

La base de la impunidad, es sin duda la falta de denuncias y colaboración en la investigación, las razones son multifactoriales, no terminaríamos de analizarlas; pero la segunda es la falta de capacidades institucionales para investigar de forma completa y correcta.

El cambio más radical es el papel que juega la policía de investigación en todo el proceso, por un lado, se tienen que capacitar todos los policías y cuando digo todos es sin excepción, desde el de proximidad, preventivo, municipal, estatal, federal, naval, militar, gendarme, guardia nacional, e incluso los que hacen funciones de seguridad así sea de tipo privada.

Sí contamos con personal policial que tengan capacidades para investigar, se podrá posteriormente estratificar por especialidades, una mala investigación inicial por falta de conocimiento y capacidades concluirá en el corto, mediano o largo plazo en una sentencia absolutoria, o en impunidad.

Lo descrito es un círculo vicioso, no hay policías, los que hay no están capacitados, no todos conocen cómo trabajar en términos técnicos como auxiliar del ministerio público y en consecuencia se inician mal las investigaciones, la ciudadanía no confía en las autoridades por sus incapacidades; luego entonces la percepción es que tenemos un mal sistema que no procura justicia y tampoco la imparte, ya que los poderes judiciales estatales y federal son de legalidad y no de justicia.

La reflexión es que hay que hacer una cosa a la vez, conociendo lo que tenemos y su origen, para luego hacer los ajustes necesarios y hacer cosas diferentes para que el resultado sea distinto. Se escribe, dice y lee fácil, no lo es.

El reto es titánico. Sin embargo, sé que hay personas muy capaces y visionarias en el ámbito policial de investigación a nivel federal y algunos buenos destellos a nivel estatal, que permitirán que la transición sea lenta, perene, pero exitosa.

La historia de la Policía de Investigación data desde la época de la colonia, ya en otra entrega lo mencioné, sin embargo, ahora experimenta su cuarta transformación.

Se puede decir que, la primer transformación de la policía de investigación federal, fue cuando se conoció como “Policía Judicial Federal”, su nombre se relaciona con que a pesar de auxiliar al Ministerio Público, realmente se consideraba que su labor era cumplir los mandamientos que un juez ordenaba, como lo son las órdenes de comparecencia o aprehensión y porque el poder judicial era quien también controlaba al ministerio público.

La Segunda Transformación de la Policía de Investigación fue de carácter más político que jurídico, ya que producto de la transición democrática de año 2000, se creó la Agencia Federal de Investigación, que sobre todo lo que hizo fue un cambio de imagen y se establecieron los primeros estándares de reclutamiento y especialización, sin que tuvieran seguimiento y hubieran perdurado, en razón de protagonismos de los funcionarios de la época.

La Tercer Transformación fue la de crear una Policía Federal Ministerial y una de prevención con capacidades especializadas como la Policía Federal (Preventiva y con divisiones específicas como lo son la científica, inteligencia, antidrogas, etc.) Nunca se consolidó ya que sin una adecuada estrategia se unificó y existieron personajes que sin ser procuradores querían serlo a través de la policía y procuradores que siéndolo, no fortalecieron a su propia policía de investigación.

La Cuarta Transformación de la Policía de Investigación Federal, está en puerta, en este momento se tiene que adecuar y modernizar junto con la Fiscalía General de la República. En mi opinión es impostergable, que todo el modelo policial de investigación se homologue, estandarice y se estratifique con especialización.

Lo anterior implica, que el proceso de reclutamiento debe ser estricto, se tienen que adecuar los perfiles de quien entra y verificarlo a través de los centros de evaluación y control de confianza, además del proceso disciplinario de formación policial, que debe ser básico y completo en el que se pueda certificar un estándar de competencia en derechos humanos, uso de la fuerza, aprehensión, técnicas básicas de investigación, conocimiento íntegro de funciones de primer respondiente (Informe policial homologado, cadena de custodia, etc.) conocimientos básicos del proceso penal adversarial, etc. Como todo proceso de certificación, requiere, diagnóstico, evaluación, implementación y recertificación teórico-práctica.

En el argot policial se dice que: un policía es viejo si tiene más de tres años, lo cual es muy desafortunado, pero cierto, ya que en los primeros tres años es cuando más deserción existe por causas diversas, la principal es que, no se ve como opción dedicar la vida para ser policía, ya que los sueldos y prestaciones, procesos de permanencia y riesgos en términos de costo – beneficio no son tan atractivos.

La Policía Federal Ministerial o de Investigación a nivel federal, tiene una constante de permanencia de más de 5 años, lo que permite estratificar y especializar. Es decir, mantener la formación de los policías, modificar los estándares de permanencia como lo tienen la mayoría de las policías del mundo y la certificación de las competencias adquiridas.

A nivel mundial México es el único país, que realiza los exámenes de permanencia idénticos a los de ingreso de manera periódica cada tres años, lo que se traduce en un costo elevado y en tener siempre bajo sospecha a sus policías, lo correcto sería, tener un régimen disciplinario muy serio y con seguimiento de casos del personal que tenga algún problema en su desempeño y fortalecer las áreas de investigación de asuntos internos, generar análisis de progresión patrimonial para la permanencia institucional, de tal suerte que quien traicione los principios institucionales y no cumpla con la ley, sea inhabilitado o sentenciado con agravantes por ser servidor público.

Evidentemente, para que ocurra todo lo anterior, es importante dejar madurar, el proceso de implementación y todas sus etapas, la necesidad de tener un fiscal con un nombramiento de 9 años, obedece a la lógica de generar procesos de administración y gestión de mejora continua, un buen policía o agente del ministerio público, no salen de un sombrero de mago.

Debemos confiar en que los actuales titulares de la Fiscalía General de la República, de la Agencia de Investigación Criminal y de la Policía Federal Ministerial, son expertos en el tema, y que actualmente, analizan el modelo de policía que se necesita, para modificar la percepción y resultados de la procuración e impartición de justicia.

Sin duda hay que reclutar el doble o triple de policías de investigación, tenemos un gran déficit, son menos de cinco mil para todo el país, a su vez hay que generar grupos multidisciplinarios como lo señalé en otra entrega.

Será indispensable especializar y generar capacidades específicas en personal ministerial y policial, no se requieren las mismas habilidades, aptitudes y actitudes para investigar robo de hidrocarburos, ciberdelitos, lavado de dinero, robo de vehículos, narcotráfico, narcomenudeo, secuestro, delincuencia organizada, violaciones a derechos humanos, trata de personas, etc.

También se requiere de analistas, es decir, modernizar la policía a partir de elementos que investiguen con otra perspectiva además de la criminalística y utilicen tecnología para ello.

Y por último, hay que estratificar las acciones de la policía, no será lo mismo la actuación del primer respondiente de índole municipal, estatal o ahora de la futura guardia nacional, que del policía de investigación que se acompañará de peritos, en cada nivel, así se fomentará el servicio civil de carrera, se deben de incrementar las competencias, responsabilidades y remuneraciones.

El nuevo sistema penal adversarial, obliga a que los operadores que tienen responsabilidades muy parecidas tengan percepciones homogéneas entre sí, deseo y espero ver que el Ministerio Público y Defensor ganen lo mismo que un Juez.
Y que un Jefe de Grupo de Investigación Especializado gane lo mismo que un Ministerio Público o un Jefe de Peritos.
Estas decisiones y la estrategia para efectuar un cambio verdadero, en la operación y carrera policial, son cosas de forma que hacen fondo para la 4T de la Policía de Investigación a nivel estatal; pero sobre todo a nivel federal.

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