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Jair Avalos | Corresponsal

El mar, los ríos, el desierto o las montañas pueden devorar a los migrantes que huyen del terror o la miseria en una ruta mortal.

Desde 2014, la Organización Mundial de la Migración (OIM) lleva el conteo diario de desaparecidos o fallecidos en las rutas de los exiliados con el Proyecto Missing Migrants Project (Migrantes Desaparecidos), inicado ante el creciente número de muertes de los expatriados. Esta información es la más difícil de agrupar pues “la mayoría de los fallecimientos son de personas que viajan por medios irregulares, que a menudo ocurren en áreas remotas elegidas debido a la falta de rutas legales”. Y por su importancia nacional, formará parte de los temas del segundo debate presidencial del próximo 22 de mayo, en Tijuana, Baja California.

Una de las principales preocupaciones de las organizaciones asistenciales residen en las convulsiones políticas y económicas de las naciones al norte de África que conectan con el mar Mediterráneo tienen altos índices de migración, pues su población huye de las guerras intestinas y del hambre que ellas traen.

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En el informe Fatal Journeys, publicado en 2017 por la OIM, se estima que 1.4 millones de personas viajaron en lanchas para ingresar a Italia, España, Francia o Alemania. En lo que va de 2018, la plataforma ha reportado 240 muertes por ahogamiento y otros 254 fallecimientos por “posible ahogamiento”.

La mayoría de los fallecidos en las rutas migrantes corresponden a personas indocumentadas y cuyo promedio de muertes subió 30% desde 2014 a 2015 a 45% entre 2016 y 2017.

En los últimos dos años los africanos y los americanos han ocupado el segundo y tercer lugar, respectivamente, en fallecimientos en movimientos migratorios.

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La zona de las fronteras sur y norte de México preocupa a los funcionarios de la OIM, por lo que no pasa inadvertida la presencia de grupos del narcotráfico asentados en el sureste que aprovechan “la desesperación de los viajeros para ingresarlos al contrabando de droga”.

Después del hallazgo de restos humanos, el ahogamiento es la principal causa de muerte en la zona fronteriza mexicana. Situación similar a la de la zona caribeña antillana, mientras que en Centroamérica, la principal causa es la muerte por arrollo de tren.

La cuestión humanitaria con los menores de edad es un problema poco visible en la ruta norteamericana, pues de 2015 a 2016 se multiplicaron ocho veces las muertes de niños en zonas migratorias; de cuatro a 34 muertes respectivamente. Para 2017 se redujeron a la mitad, sólo se registraron catorce.

En el plano mundial, América es considerado el tercer bloque de la OIM con mayores riesgos. En 2017, el continente alcanzó su máximo de muertes registrando 726 fallecimientos.

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