FOTO: Alberto PIZZOLI / AFP

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AFP

CANNES, Francia.- La alfombra roja de Cannes se convirtió este miércoles en escenario de protesta por la ausencia del cineasta ruso Kirill Serebrennikov, bajo arresto domiciliario y cuyo filme «Leto» compite por la Palma de Oro.

Los productores y actores de esta película sobre la vida de la leyenda del rock soviético Viktor Tsoi, desfilaron luciendo una chapa con la foto del director y blandieron una banderola blanca con el nombre del «enfant terrible» del teatro ruso.

El elenco desplegó de nuevo la pancarta en la sala donde se proyectó la película a los invitados de la gala, que, de pie, aplaudieron enfáticamente. Un asiento destinado al cineasta permaneció vacío.

Te quiero tanto, ojalá estuvieras con nosotros», declaró ante las cámaras la actriz Irina Starshenbaum antes de subir la célebre escalinata, en un mensaje a Serebrennikov.

El Festival de Cannes se inauguró el martes con la película en español «Todos lo saben», con Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín. Este miércoles fue el turno a «Leto» y a la egipcia «Yomeddine», ópera prima de A.B. Shawky.

Cannes siempre ha sido un lugar de libertad de creación y de presencia de artistas», dijo el delegado general del Festival, Thierry Frémaux, al anunciar en abril la selección de «Leto», así como de «Three faces», del disidente iraní Jafar Panahi.

Panahi tampoco puede salir de su país.

Serebrennikov, director artístico del Centro Gogol, un reputado centro de teatro contemporáneo de Moscú, fue detenido por la policía en pleno rodaje de «Leto» y el montaje tuvo que finalizarse en su casa.

Es la primera vez que el cineasta, de 48 años, compite por la Palma de Oro en Cannes, si bien ya había estado presente en 2016 por «El Discípulo», en la sección paralela Una Cierta Mirada.

Las esperanzas de los organizadores de ver a Serebrennikov de nuevo en Francia se desvanecieron después de que un tribunal ruso prolongara su arresto domiciliario hasta el 19 de julio.

El cineasta está acusado de una supuesta malversación de fondos públicos, un caso que denuncia como «absurdo».

Detenido en su casa a la espera de su juicio, recibió el apoyo de muchas personalidades artísticas rusas y extranjeras.

Aunque Serebrennikov no se opone abiertamente al presidente Vladimir Putin, sí ha criticado repetidamente las presiones crecientes que las autoridades ejercen sobre la creación artística, en nombre de la defensa de valores conservadores.

Sus obras vanguardistas, que revolucionaron la escena teatral moscovita al abordar temas como la política, la religión y la sexualidad, han sido criticadas tanto por militantes ortodoxos como por las autoridades.

Se podría proyectar Don Quijote de Terry Gilliam 

El cineasta británico Terry Gilliam recibió al fin este miércoles una buena noticia: la justicia francesa autorizó la exhibición de su filme «maldito» sobre Don Quijote en el Festival de Cannes.

El productor portugués Paulo Branco había denunciado ante la justicia la proyección de «El hombre que mató a Don Quijote» en el festival, puesto que la película es objeto de un litigio judicial por una cuestión de derechos.

Pero finalmente, la corte autorizó su estreno en la clausura del certamen, el 19 de mayo.

La demanda de prohibición de Paulo Branco fue desestimada por la justicia», anunció el festival en Twitter. «Y Terry Gilliam estará aquí. Hagamos de esta victoria una gran fiesta».

Inmediatamente después, el festival difundió una imagen del ex Monty Python con una camiseta de Don Quijote para celebrar la victoria, declarando: «Todavía no estoy muerto. Voy a Cannes».

FOTO: @TerryGilliam

FOTO: @TerryGilliam

Víctima de un malestar el pasado fin de semana en Londres, en donde vive, Gilliam fue hospitalizado antes de regresar a su casa.

En su cuenta Twitter, el director también afirmó que «tras días de descanso y oraciones a los dioses, estoy recuperado». «Como también lo está ‘El hombre que mató a Don Quijote'».

En el origen del litigio, está la ruptura del contrato entre Gilliam y Branco, quien en 2016 compró al primero sus derechos de autor-director, a través de su productora Alfama.

Pero durante la preproducción del filme, los numerosos desacuerdos entre ambos llevaron al productor a suspender el inicio del rodaje.

Gilliam contactó entonces con la productora española Tornasol y con ella rodó el filme entre marzo y junio de 2017, en España y Portugal. Pero Branco denunció al cineasta británico ante la justicia francesa.

Rodó finalmente con la productora española Tornasol el filme en 2017, en España y Portugal.

«Una autorización excepcional»

Branco, presente en Cannes, afirmó por su parte en una rueda de prensa que esta decisión le daba a pesar de todo la razón sobre el fondo de la cuestión: «La película puede ser proyectada pero el festival tendrá que informar a todo el mundo que esto no invalida en nada las decisiones judiciales precedentes de otorgar los derechos a Alfama».

«Se trata de una autorización excepcional», estimó, calificando el fallo de «victoria».

Esta proyección constituye un problema manifiestamente ilícito pero este problema será suficientemente reparado por el momento» por el anuncio que tendrá que hacer el festival antes de la exhibición, añadió la abogada del productor portugués.

El fallo, al que tuvo acceso la AFP, señala que el certamen tendrá que «difundir a su cargo» antes de la exhibición una «advertencia al público, en forma de texto proyectado en la pantalla antes del inicio del filme».

El mensaje que tendrá que incluir es: «La proyección de la película ‘El hombre que mató a Don Quijote’ en esta sesión de clausura del Festival Internacional de Cine no prejuzga en nada los derechos reivindicados» por Alfama, «que son objeto de procesos judiciales en curso».

En efecto, la justicia tiene que pronunciarse sobre este caso en junio.

Este episodio prolonga un poco más la «maldición» que golpea desde hace casi dos décadas «El hombre que mató a Don Quijote».

FOTO: STEPHANE DE SAKUTIN / AFP

FOTO: STEPHANE DE SAKUTIN / AFP

En 2000, Gilliam tuvo que cesar el rodaje de su adaptación libre de la célebre obra de Miguel de Cervantes, con Jean Rochefort, Johnny Depp y Vanessa Paradis, debido a un encadenamiento de infortunios, desde unas inundaciones en el lugar del rodaje hasta una hernia discal sufrida por el ya fallecido actor francés. TB

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