Juan Antonio Le Clercq

Si bien la competencia entre los demócratas para elegir candidato de la elección en 2020 comenzó hace algunos meses, la campaña propiamente arranca esta semana con el acto de postulación a la reelección del presidente Donald Trump. Inicia una campaña electoral en la cual la agenda bilateral entre México y Estados Unidos ocupará un lugar central, aunque es de esperar que en gran medida el rol de nuestro país se reduzca a “piñata” política de ocasión para Donald Trump.

 Los demócratas aspiran a elegir un candidato con capacidad efectiva para competir contra Trump pero, especialmente, para convencer a los electores en aquellos estados que tienden a fluctuar en su apoyo a demócratas y republicanos y cuyos votos resultaron clave para la derrota de Hillary Clinton en 2016.

Las encuestas levantadas hasta ahora apuntan a Joe Biden como el precandidato más fuerte entre los demócratas, quien alcanza entre 35 y 32% en las preferencias de los votantes. Lo sigue Bernie Sanders con entre 15 y 20 puntos menos, pero con una tendencia a la baja en las últimas semanas como resultado del empuje de figuras como Elizabeth Warren, Kamala Harris o Pete Buttigieg. Sin embargo, ninguno de estos tres últimos ha logrado rebasar al menos 10% de las preferencias entre los electores demócratas. Beto O´Rourke apenas pinta con apenas 4% de la intención de voto. Malos números para el joven retador tejano. 

 La fuerza de Biden o Sanders no se limita a las preferencias entre quienes se definen como votantes demócratas. El New York Times identifica ventaja para Biden sobre Trump en 17 estados que pueden resultar clave. Mientras la cadena Fox News, a pesar de su apoyo declarado hacia Trump, señala que de tener lugar la elección en estos momentos, tanto Biden como Sanders sacarían una ventaja de 10% a Trump (49%-39 porciento). En contraparte, Warren, Harris y Buttigieg, sólo lograrían empatar con el actual Presidente con una intención de voto cercana al 41 por ciento. Todo puede cambiar significativamente en los próximos meses y las tendencias seguramente se moverán conforme quienes no tienen posibilidades decanten su apoyo hacia otros precandidatos. Sin embargo, las encuestas nos permiten identificar quienes cuentan con la fuerza potencial para enfrentar a Trump de cara a la elección del año siguiente.

 Pero derrotar a Trump no será sencillo para los demócratas, a pesar de que el Presidente tenga una desaprobación que alcanza 53 por ciento. Los demócratas requieren consolidar una candidatura verdaderamente competitiva y evitar a autoinfligirse daño en las primarias. De repetirse una campaña interna autodestructiva, como ocurrió entre Hillary Clinton y Bernie Sanders, Trump encontraría las condiciones políticas ideales para avanzar hacia su reelección. 

 Los demócratas necesitan desarrollar una oferta electoral que movilice masivamente a sus simpatizantes urbanos, pero que atraiga también a los votantes que han visto en el proteccionismo comercial y el rechazo a la migración enarbolados por Trump una alternativa para revertir el deterioro de sus condiciones de vida. De igual forma requieren articular una narrativa política atractiva, mediáticamente, que saque ventaja de los errores cometidos por el gobierno, evidencie las acusaciones sobre colaboración indebida con Rusia y responda con efectividad al discurso y ataques de un candidato Trump que previsiblemente será muy agresivo en la campaña. 

 Para México se abre un momento político de alta turbulencia. Estaremos sujetos a los vaivenes y cambios de humor de Trump y no veremos necesariamente respaldo de parte de los demócratas. Nuestra cancillería debe estar preparada para definir una estrategia más efectiva para contener los golpes que llegarán desde el otro lado de la frontera y para evitar, para no cometer el mismo error estúpido, de responder con gestos políticos y cortesías que puedan contribuir a la relección de Trump. 

Compartir