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AFP

Pete Saenz, el alcalde de la ciudad texana de Laredo, observa molesto la cerca de alambre de púas instalada por los militares estadounidenses que ahora bordea su activa y bulliciosa ciudad, en la frontera con México.

«Es una sorpresa para algunos de nosotros, un shock sinceramente. No estamos acostumbrados al alambre de púas», dice el alcalde a AFP.

Laredo, con una población de unas 260.000 personas de las cuales 96% son de origen latino, es una de las áreas que han sido «reforzadas» por el ejército por órdenes del presidente Donald Trump.

Como parte del refuerzo, mediante el envío de unos 5.900 militares a la frontera, el ejército también instaló una brillante cerca de metal con púas a lo largo de las verdes riberas de Laredo.

Y la población local se está comenzando a preocupar por las consecuencias que esto pueda traer a una ciudad que depende fuertemente del intercambio fronterizo.

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