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David Colmenares
 
Un análisis estructural de las finanzas públicas del País, por el lado de los ingresos, nos muestra características que se traducen en debilidades estratégicas para la sostenibilidad de las mismas, particularmente por el lado de la recaudación federal. Destaca el peso de los ingresos petroleros sobre la recaudación, alrededor de una tercera parte -a veces más- y la concentración del poder recaudatorio en el gobierno central. Esto al cuento por el riesgo que la situación actual implica para las finanzas locales en el 2016.
Este año las coberturas compradas desde 2003, protegen una parte sustantiva de los ingresos presupuestales federales, pero se pagan hasta el final del ejercicio, los cuales no son participables, así como los incrementos en precios y tarifas, que además no pasan por el Congreso. Como se acaba de observar en el ajuste presupuestal anunciado por el Secretario de Hacienda, la reducción presupuestaria no llega a  los fondos de aportaciones, ni a los subsidios y  convenios, esto es la parte condicionada del gasto federalizado, que puede salir airosa en 2015. pero que será menor en 2016 de mantenerse la situación actual.
Los ingresos de las entidades federativas y de los municipios derivados de transferencias federales, están cubiertos por el Fondo de Estabilización de los Ingresos Federales (FEIEF), hasta donde sus recursos alcancen, estando todo en función al tamaño del impacto. Hoy tiene 32 mil millones y puede llegar a 40 mil en el año, también se pagan a trimestre   vencido, hasta un 75 por ciento. Al cierre del ejercicio, se llega al cien por ciento.
Entonces en materia presupuestal salimos este año, no obstante se trate de coberturas parciales en ambos casos, pero si se mantienen las tendencias del precio del petróleo en los niveles de estos días, y la producción no se incremente, vendrán las consecuencias para 2016.
En primer lugar la estimación del precio de referencia de acuerdo a lo establecido en la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, será reducido en relación al de este año, lo que en si obligará a una reducción  del presupuesto de arranque, sobre todo en términos reales.
La depreciación del tipo de cambio, en la medida que no recuperemos los niveles anteriores a la crisis actual, implicará un crecimiento del costo en pesos del servicio de la deuda externa del sector público y para la balanza comercial un aumento en el precio de las importaciones.
En el caso del FEIEF, de acuerdo a lo que se utilice este año, el problema será volverlo a llenar, partiendo de la base de que para 2016, la estimación de las participaciones será menor a la estimación de este año y quizás sea más predecible cumplir con un pronóstico reducido pero real. En 2013 y 2014, crecieron los recursos del FEIEF, al superar lo ligeramente lo programado, con lo que el resultado neto fue no usar los recursos del FEIEF en dos años, aun cuando si se usaron temporalmente con las caídas trimestrales, aunque al final del ejercicio respectivo, no tuvo merma el FEIEF, incluso tuvieron que compensar ingresos de lo recibido en 2013.
De ahí la pertinencia de que los gobernadores ajusten sus presupuestos, revisen la calidad de su gasto y tomen previsiones en relación al gasto no recurrente. Además de impulsar las mismas políticas con los municipios. Los secretarios de finanzas deben mostrar los riesgos a sus jefes, no caer en tentaciones de jinetear los recursos de los fondos de aportaciones y menos a recurrir a endeudamiento improductivo.
Por otra parte es obligado revisar la estructura de los pari passus, ya que de persistir lo descrito, muchos recursos se quedarán sin aprovechar por la precariedad de las finanzas estatales.

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