Compartir

Manuel Lino / Los Intangibles.com

El uso universal del cubrebocas se asoció con una tendencia a la disminución de la incidencia de Covid-19 entre los trabajadores sanitarios”, aun a pesar de que la tasa de infección “siguió aumentando en la comunidad circundante”. 

Esta es la conclusión de un estudio, publicado el 21 de octubre en la revista Occupational Medicine y encabezado por Stefanos Kales, que comparó las tasas de incidencia de Covid-19 entre los trabajadores de la salud de la Cambridge Health Alliance y los residentes del estado de Massachusetts, EU. 

Los investigadores mostraron que después de que se implementó el uso universal del cubrebocas las infecciones de los trabajadores de la salud disminuyeron drásticamente; sin embargo, las infecciones comunitarias continuaron aumentando hasta el pico epidémico del estado. Antes de la intervención, las tasas de infección mostraban curvas crecientes casi idénticas para el sistema de atención médica y la población en todo el estado.

Encontramos claros beneficios del enmascaramiento universal para prevenir la propagación de infecciones en el entorno laboral”, dijo Kales en un comunicado de la Universidad de Harvard. 

Estos resultados coinciden con los de otro estudio publicado el mismo día 21 en Physics of Fluids se publicó un estudio sobre la evolución de la “nube de tos” y cuantifican la reducción de su volumen en presencia de un cubrebocas.

“Descubrimos que cualquier cosa que reduzca la distancia recorrida por la nube, como una máscara, un pañuelo o toser en un codo, debería reducir en gran medida la región sobre la que se dispersan las gotas al toser y, por lo tanto, las posibilidades de infección”, dijo Rajneesh Bhardwaj, uno de los autores.

Sin embargo, según un estudio publicado en Psychological Science, para usar cubrebocas y mantener la distancia se requiere empatía. 

Demostramos que la empatía por los más vulnerables es un factor importante y que se puede utilizar de forma activa para combatir la pandemia. Creo que los responsables políticos pueden utilizar nuestro nuevo conocimiento en sus esfuerzos por conseguir que más personas sigan las directrices y, en última instancia salvar vidas “, dice Stefan Pfattheicher, autor principal de este estudio.

Compartir