A ciegas, contra Covid-19

5 de Abril de 2026

A ciegas, contra Covid-19

Casi sin pruebas y sin conocimiento real de los modelos predictivos, buena parte del país enfrenta la pandemia en desventaja; pero aún estamos a tiempo de tomar las riendas

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Ilustración: ejecentral

“Hasta ahorita, todo va muy bien”, dicen que dijo la vaca entrando al matadero. Este chiste pudiera resumir la situación en la que se encuentra una porción importante y significativa del país ante la pandemia de Covid-19: sin la información suficiente para saber cómo prepararse para lo que viene, y sin saber qué es lo que viene, a pesar de que existen una multitud de ejemplos en otros países donde el virus llegó antes.

A nivel mundial, el ejemplo más claro de lo que no se debe hacer es, sin duda, Estados Unidos, el país donde más muertes ha habido a pesar de tener un desarrollado sistema de ciencia, tecnología e innovación, y de llevar hasta en el nombre su vocación federalista. Porque si una cosa ha demostrado la pandemia es la necesidad de que las medidas se adopten de acuerdo a las características de cada territorio, cada ciudad y cada población.

Desafortunadamente, México parece estar siguiendo en buena medida los pasos de Estados Unidos.

Tarde y a ciegas

“El fiasco de las pruebas fue el pecado original del fracaso de Estados Unidos ante la pandemia, la falla que por sí sola socavaba cualquier otra contramedida”, se puede leer en The Atlantic sobre el retraso que tuvo este país al insistir, primero, en que las pruebas para detectar al SARS-CoV-2 las hicieran los Centros de Control de Enfermedades (CDC), en lugar de los laboratorios, y luego que éstas estuvieran contaminadas.

Los estadounidenses se tardaron casi un mes en tener pruebas y actualmente es el país con más muertes por Covid-19, más 70 mil (cifra al 5 de mayo).

A estas alturas, comparar estrategias con los países que manejaron la pandemia adecuada y rápidamente desde el inicio no tiene sentido; los países como Singapur o Nueva Zelanda, que controlaron sus fronteras desde el primer caso, tomaron medidas de confinamiento y distanciamiento social, hicieron muchas pruebas y seguimiento de todos los contactos fueron, por ponerlo de alguna manera, vacas que vieron oportunamente que se dirigían al matadero y cambiaron de rumbo y de hecho ya están en proceso de ir saliendo (además de países pequeños y con muchos recursos).

Nueva Zelanda, de hecho, está saliendo después de tener mil 487 casos confirmados, 20 muertos y de haber aplicado 3 mil 665 pruebas por cada millón de habitantes (cifras al 4 de mayo). En Latinoamérica, Argentina sólo ha aplicado mil 500 pruebas por millón de habitantes, pero tuvo medidas de confinamiento muy estrictas, y apenas ronda los cinco mil casos y 260 muertes.

El domingo pasado el subsecretario Hugo López Gatell comentó que el Sistema Centinela, que en un principio manejó como la alternativa para contradecir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y no hacer muchas pruebas, como una forma de seguir estrechamente la pandemia, ya no era válido. Si ya estábamos medio ciegos, ahora admitimos que lo estamos un poco más.

También contribuye a la opacidad que no se den a conocer públicamente los detalles de los modelos predictivos en que se basa el gobierno federal para poner las fechas del “pico de la pandemia”, además del que dio origen a la cifra de 8.33 personas infectadas por cada caso confirmado, que tanto se ha comentado en los últimos días.

El doctor Arturo Erdely, actuario y académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM, considera que si bien el modelo que se ha presentado pertenece a una categoría bien conocida, “quiero conocer la variante científica que está usando el gobierno”.

Aunque asegura que quienes están a cargo del modelo son científicos reconocidos (principalmente Andrés Christen y Marcos Capistrano) y muy profesionales; “al margen de eso, como ciudadano, si el gobierno está usando cierta metodología para tomar decisiones, creo que tengo derecho a conocerla… se hizo con recursos públicos”.

“No sólo quiero conocer el modelo, también cómo calibraron los parámetros, porque estos modelos, que conozco y he usado, en mi experiencia son muy sensibles a la calibración de sus parámetros”, asegura.

›Estos parámetros, explica el experto, tienen que ver básicamente con dos tipos de información: una fuente “son los datos que se tienen sobre la epidemia, los que están dando, y otra fuente, que se vale, es incorporar el juicio experto de médicos epidemiólogos e infectólogos... Mi experiencia es que, en especial en la subida, antes del pico de la epidemia, cuando el número de contagios va creciendo, los modelos son muy sensibles por tantito que se muevan los datos cambia el pico”.

Por otra parte, “No podemos confiarnos de que vaya a haber un pico”, dice Noel Brizuela investigador en la Universidad de California en San Diego, “y menos a principios de mayo”. De hecho, asegura que la idea del pico es una noción que “sale de los modelos más simples que se pueden hacer sobre esta noción”.

Sobre el modelo que han presentado Christen y Capistrano (que, igual Erdely sólo puede conocer por las imágenes y dichos de las conferencias porque no hay otra manera de conocerlo) es un modelo bien hecho y serio, “pero es un modelo muy simple y esos modelos simples tienen esta característica de que después del pico viene esta caída bastante rápida; pero lo que hemos estado viendo en la realidad y lo que sale de modelos más complicados es que no hay pico definido sino que cuando dejan de subir los casos hay una meseta, en la que nos estacionamos”. Además, está el asunto de que en diferentes estados y regiones van a tener comportamientos distintos.

Personaje. López-Gatell es respetado en el sector salud por su carrera académica y profesional, con estudios en universidades de prestigio como la Johns Hopkins.

La carretera 57

Esta dificultad de visibilizar la pandemia es lo que permitió que este virus alcanzara el nivel de pandemia con la velocidad con que lo hizo.

Un estudio publicado en la revista Science demuestra “que una gran proporción de las infecciones por Covid-19 no estaban documentadas antes de la implementación de las restricciones de viaje y otras medidas de control intensificadas en China el 23 de enero” y señala que “una gran proporción de la fuerza total de infección estaba mediada por estas infecciones no documentadas”.

“Esta alta proporción de infecciones indocumentadas, muchas de las cuales probablemente no fueron severamente sintomáticas, parece haber facilitado la rápida propagación del virus por toda China” concluye.

Esta forma de ceguera, inevitable durante alrededor de nueve días debido al contagio por parte de personas pre sintomáticas y que después tienen síntomas leves, hace muy difícil el control de los brotes y ha actuado por todo el mundo.

En Italia, recientemente se demostró cómo se mueve el virus a través del transporte de carga. Eso es algo que también se hizo en México.

Andreu Comas, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, comenta que mientras que entre país y país la dispersión se daba por avión, aquí (en México) tenemos el efecto de la carretera 57”.

Este efecto es algo que se tenía muy estudiado desde antes de la llegada de Covid-19: “Cuando en Estados Unidos empieza lo fuerte de la influenza, normalmente viaja del norte hacia el sur por la carretera 57, que es la que llega a Nuevo León, San Luis Potosí, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Querétaro y el Distrito Federal”.

Suponiendo que algo similar pudo haber sucedido con Covid se vio que en varias ciudades y dependiendo de la movilidad que hay de transporte de carga de una ciudad a otra. “Eso pudo haber pasado en Monterrey y Guadalajara, ciudades que debido a su dinámica y densidad han de haber servido para ‘exportar’ el virus a diferentes partes del país”.

Ha bajado mucho el transporte de pasajeros, pero no el de alimentos, de carga, de personal que es el que puede dispersar la enfermedad”.

En estos momentos, Brizuela y su equipo están corriendo simulaciones para Guadalajara, cuyos resultados darán a conocer pronto; pero, de momento, “no tenemos ninguna indicación de que vaya a haber un pico en mayo, tampoco en Jalisco”. Lo más probable -dice- es que nos quedemos en un nivel como el que tenemos hoy por muchas semanas.

5.7 días en México es el margen de error en las fechas estimadas para la disminución de 3% y 19.6 días para el fin de la epidemia, según las proyecciones de la Universidad de Tecnología y Diseños de Singapur.

Ondas de contagio

“En un país, las ciudades tienen sus epidemias a diferentes tiempos”, dice Brizuela, y explica que mientras más complejos son los modelos, y más apegados a la realidad, mejor se puede ver que las epidemias, a nivel local se difunden por ondas, según se demostró en 2006 para la influenza.

En México, en cuyo territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados se pueden acomodar 24 países europeos y que es 6.5 veces más grande que Italia, estas ondas han sido distintas para cada región a la que ha llegado el virus.

El experto en sistemas complejos del Cinvestav Monterrey, Moisés Santillán ha estado siguiendo los casos activos estado por estado y comenta que cada región tiene sus peculiaridades. Tanto en la cantidad como en “la rapidez con que han ido creciendo, son muy diferentes”.

Santillán sigue los casos activos detectados porque son un reflejo de cuántas personas hay en cada lugar dispersando el contagio. Cuántas personas, depende del estimado que se tome.

Sobre la controversia en cuanto al factor por el que hay que multiplicar los casos confirmados para hacer una estimación de cuantos hay en realidad que no se están detectando, Erdely publicó un documento en redes sociales donde decían que era alrededor de 30 (como se calculó en este mismo semanario) y no de 8.33.

Al respecto, comenta que “si el gobierno actúa como si fuera 30 y resulta que era de menos, pues no va a haber tantas pérdidas humanas, si actúa como que es ocho y resulta que sí era de 30, se van a ver rebasados y va haber más pérdidas”.

Así, los tres mil casos activos de la Ciudad México o los mil de Baja California pueden indicar que 24 mil y ocho mil personas más, no detectadas, dispersando el contagio; pero es mejor prepararse por si son 90 mil y 24 mil, respectivamente.

En Nuevo León hay sólo 150 casos activos, y de acuerdo con el análisis de Santillán, este número ya no está creciendo e incluso, “parece que están empezando a disminuir; esto quiere decir que llegamos al punto máximo de la epidemia y ya las cosas van de bajada”, aunque incluso a nivel de un estado, esto no sucede de forma pareja.

El primer pico se observó en el municipio de San Pedro Garza García después hubo contagios hacia Monterrey y Guadalupe, “pero esos primeros picos lograron controlarse”; sin embargo, después hubo otros brotes en Monterrey, Guadalupe y en otros centros urbanos, “de los cuales Apodaca todavía sigue aumentando el número de casos activos”.

De momento, no hay forma de asegurarlo, pero esos otros picos pudieran ser efecto de la carretera 57.

Al comparar las curvas de las entidades, destacan por su menor crecimiento los estados donde se empezaron

a aplicar más pronto las medidas, como Yucatán, Jalisco, Guanajuato y “en San Luis Potosí León también es claro que va a la baja el número de casos activos”.

En general, estos estados empezaron a aplicar las medidas en torno “al fin de del 13 de marzo, cuando fue el Vive Latino”, comenta Santillán.

“Hay entidades que tienen un número acumulado pequeño de casos en total, por ejemplo, el estado de Morelos, pero donde el número de casos activos está subiendo rápidamente. El acumulado es pequeño, porque la epidemia tardó más tiempo en llegar y no se ha desarrollado, pero como tienen muchos casos activos están ocurriendo muchos nuevos contagios”, comenta.

En situación similar se encuentran Hidalgo y Zacatecas.

Una gran proporción de las infecciones por Covid-19 no estaban documentadas antes de la implementación de las restricciones de viajey otras medidas de control intensificadas en China el 23 de enero”. Revista Science

Cómo controlar la epidemia

Para la doctora Brenda Valderrama, presidenta de la Academia de Ciencias de Morelos e integrante de un panel de investigadores que asesora al municipio de Cuernavaca, Morelos, el análisis de la epidemia de Covid-19 debe ser manejada a nivel municipal.

›Mientras a nivel nacional la tasa de letalidad están en 9 por ciento, en Morelos está en 11, pero en la ciudad de Cuernavaca, comenta Valderrama está en 7, eso hace pensar que las medidas que se han puesto en la ciudad han estado dando resultado. Fue el primer municipio del estado, y de México, en poner medidas restrictivas, cierre de negocios restricción de la movilidad, lo cual ha tenido un costo social y político.

Valderrama destaca que el comportamiento de la epidemia depende del de la sociedad. No sólo de si la gente acata las medidas, sino de si las autoridades son capaces de transformar los datos epidemiológicos en políticas públicas.

Para ello se pueden usar diversos modelos epidemiológicos predictivos. La CDMX dio a conocer el que está utilizando, así como la detección de zonas críticas donde hay que actuar para detener esta pandemia.

También se dio a conocer un modelo matemático desarrollado por expertos de Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y la Universidad de Stanford, llamado SC-Cosmo, de acuerdo al cual, por cierto, el número máximo de contagios de Covid-19 sucederá a finales de junio y no ayer, 6 de mayo.

La ventaja del SC-Cosmo es que permite que los usuarios hagan sus propios pronósticos pues permite “implementar rápidamente para poblaciones y geografías específicas en función de los datos generalmente disponibles de estos lugares junto con los métodos que hemos implementado para inferir elementos de datos que no están disponibles”.

Esto permitiría tratar de hacer lo que están planeando en Chile: cuarentenas dinámicas, en las que abren unos lugares mientras otros cierran.

En Chile hay tres centros de datos y super cómputo haciendo modelamientos y aún así requieren de datos más pormenorizados de los que se necesitan para hacer un instrumento más preciso; es decir, más pruebas (han hecho 11 mil 200 por cada millón de habitantes).

“Hay muchos modelos que se han publicado que podrían adaptarse a cualquier ciudad”, comenta Brizuela.

Erdely asegura que “México tiene la capacidad de que bajen los contagios”, pero hay escasez de personas con experiencia y conocimiento necesarios como para poder hacer la adaptación. Creo que ese es el problema, no la falta de la herramienta sino quien la sepa usar”.