Foto: Especial

Compartir

Marco Antonio Aguilar

En una semana en la que las redes sociales reflejaron enojo y polarización del país, y que distintos actores sociales y políticos criticaron la actuación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Presidente preparó minuciosamente un discurso sobre la traición.

Aprovechó el aniversario luctuoso de un “gran demócrata” y “un hombre bueno” Francisco I. Madero. “Creía con toda sinceridad que, al establecerse una república democrática, México podría resolver sus grandes y graves problemas, y avanzar con libertad y justicia hacia la prosperidad”.

Esta vez, a diferencia del año pasado, López Obrador convocó a su gabinete y a los oficiales de más alto rango de las Fuerzas Armadas, para que lo escucharan:

“En sus apenas 15 meses y medio de gobierno. El presidente Madero tuvo que enfrentar varias rebeliones armadas y la más artera y beligerante oposición política. Sin embargo, hasta en los momentos de mayor confrontación siempre procuró conducir al país por la senda de la legalidad. Es indudable que Madero se esmeró en hacer valer la división de poderes. Lo mismo puede decirse de su respeto absoluto a las decisiones del Congreso y a la libertad de prensa. Éste fue tan grande que se llegó a considerar “un error político” que no actuara para someter a los poderes y subvencionar, “maicear”, a los periódicos como lo hizo Porifirio Díaz”, narró Lopez Obrador, quien lleva 14 meses de gobierno.

Y aprovechó para tomar el ejemplo de Madero y lo que llamó su principal legado, demostrar que la voluntad del Presidente sí garantiza el cambio y la democracia:

“Bajo el gobierno de Madero, como casi nunca se ha visto en México, hubo elecciones libres y limpias. Esto, por si fuera poco, se logró en medio de intensas turbulencias políticas y sin el antecedente de una tradición democrática en ningún otro momento de nuestra historia; es decir, quedó de manifiesto, y ese es el principal legado de Madero, en esta materia, que con la sola voluntad del presidente es posible hacer valer el sufragio efectivo y convertir en realidad un sistema de gobierno representativo, popular y verdaderamente democrático”.

El Ejército que lo traicionó

En estas fechas, en otros gobiernos, se acostumbraba a escuchar discursos sobre la lealtad de las Fuerzas Armadas. Esta vez, en voz de su comandante supremo, resonaron entre los muros de Palacio Nacional, en el lugar que llamó “la intendencia de la traición”, los detalles de cómo se operó desde el interior del gobierno la caída de Madero:

“En medio de una gran euforia se empieza decidir el destino de los prisioneros y como era predecible se opta por el asesinato. El plan lo avalan los ministros de Gobernación, Justicia y Hacienda, García Granados, Rodolfo Reyes y Toribio, Esquivel Obregón, este ultimo correligionario de Madero en la lucha contra la dictadura. Sin embargo, son los militares porfiristas, los encargados de ejecutarlo”.

Se dieron cita más de 400 invitados, entre ellos, generales integrantes de la plana mayor del Ejército y direcciones generales de las armas y servicios, que lucieron sus trajes de gala.

Frente a ellos insistió: “A diferencia de unos políticos opositores que no dejaban de insistir en llegar a un acuerdo con Porfirio, para sacar provecho personal, para ocupar cargos públicos. Madero jamás titubeó ni dio muestra de flaqueza”.

En tiempos en que Estados Unidos está ejerciendo gran presión para que México asuma su agenda como propia, López Obrador rozó entre sus líneas el poder que tenía Estados Unidos a través de su embajador, y cómo participó en la traición a Madero apoyando a Victoriano Huerta.

«La caída del gobierno del presidente Madero, producto de una gran traición, y su dolorosísimo asesinato, configuran uno de los episodios más abominables de la historia de nuestro país”.

La Quincena Trágica

En su discurso habló del poder de los conservadores y de cómo después de orquestar la traición a Madero retomaron el control.

«Se había restaurado el Porfiriato en su versión más repugnante, sin “el cuidado de las formas”, pero con el mismo criterio del dictador; según el cual, el poder solo se alcanza y se conserva por la fuerza, una doctrina que harían suya y seguirían aplicando algunos presidentes posrevolucionarios».

“Por eso la trascendencia de nuestro triunfo en la elección del primero de julio del 2018. Quedó demostrado que el poder dimana del pueblo y solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás.»

El Presidente aseguró que la llamada Decena Trágica fue en realidad un episodio que duró 15 días y no 10, como lo aseguran historiadores, por lo que dijo ahora será la “Quincena Trágica”.

Su ejemplo

En su discurso López Obrador ensalzó la personalidad del artífice de lo que él mismo ha clasificado como la tercera transformación, pero también señaló su complejidad.

“Madero, ese pequeño burgués, vegetariano, homeópata, abstemio, espiritista, pero lleno de bondad, determinación, aplomo y gran vocación democrática”, aseveró el Presidente.

Un discurso en el que por momentos parecía que hablaba de su propia gestión, pero del que al final reiteró lo que ya ha dicho decenas de veces, que su gobierno asumió los ideales maderistas.

ES DE INTERÉS |

López Obrador y lo endeble de los símbolos

Compartir