Hannia Novell

Andrés Manuel López Obrador pasará a los anales de la historia como el Presidente que sumió a México en un abismo de pobreza, desempleo, violencia y corrupción. Un sexenio perdido.

Aunque en su II Informe de Gobierno hizo gala de un discurso triunfalista y presume ser el segundo mejor presidente del mundo, la realidad es que su popularidad va a la baja y cada vez más personas reprueban la gestión de quien inició su mandato con el respaldo del 78% de la población. 

Encuestas revelan que López Obrador sufrió una caída de 22 puntos. Los temas en que resulta peor evaluado son el combate al crimen organizado y la economía.

Sólo en los primeros 20 meses de su gobierno, AMLO ya superó el número de muertes violentas, al alcanzar un total de 60 mil 100 homicidios dolosos. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en el mismo periodo del sexenio de Enrique Peña se registraron 51 mil 934 homicidios, con Felipe Calderón fueron 38 mil 99 y con Vicente Fox 46 mil 585 decesos.

De continuar la política criminal basada en abrazos y no balazos, así como la rendición del Estado a los deseos de la delincuencia organizada es previsible que, a principios de 2022, el inquilino de Palacio Nacional rebasará el total de homicidios registrados durante la administración de Calderón. Según el Inegi, durante 2007-2012 se registraron 121 mil 600 muertes violentas.

El mandatario que en abril afirmó que el coronavirus le “vino como anillo al dedo” demostró la frivolidad e irresponsabilidad en la conducción de una pandemia que se ha convertido en una calamidad y ha superado el peor escenario que la propia autoridad señaló, al registrarse más de 64 mil decesos.

El Covid-19 agudizó la incapacidad gubernamental para el manejo de las finanzas y de la economía. De acuerdo con la Encuesta Telefónica del Inegi, sólo entre marzo y junio, 6.3 millones de personas perdieron su empleo. No es casual que los números reflejen que 46% de las personas consultadas dejaron de recibir ingresos a raíz de la pandemia y que el 32% vio su sueldo disminuido.

López Obrador presume que, a diferencia de los gobiernos neoliberales, él no está dispuesto a endeudar a los mexicanos, pero omite el destino de los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas. Los 221 mil millones de pesos de “guardaditos” que gobiernos anteriores ahorraron para amortiguar el impacto de la crisis en las finanzas, desaparecieron de tajo.

Si hoy 41% de los mexicanos desaprueba la Presidencia de AMLO, las cosas pueden empeorar si las finanzas públicas no pueden solventar la entrega de las pensiones para adultos mayores, las becas para estudiantes y los apoyos para personas con discapacidad.

En 20 meses de gobierno, Andrés Manuel López Obrador ha llevado a vivir en condiciones de pobreza a más 12 millones de personas, debido a recortes presupuestales, falta de apoyos a las pequeñas y medianas empresas y a la continuidad de obras faraónicas e innecesarias.

El Coneval señala que entre 2008 y 2018, México había logrado disminuir la pobreza extrema de 12.3 a 9.3 millones de personas. Hoy advierte que el estancamiento económico y la pandemia provocada por el Covid lanzará a la pobreza extrema a más de 20 millones de mexicanos. El panorama es triste y sombrío. Nada qué celebrar de la alternancia en el poder. 

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