Analítica | Epidemia de homicidios

25 de Mayo de 2024

Analítica | Epidemia de homicidios

epidemia de homicidios

El crimen organizado, el tráfico de armas y las políticas gubernamentales aumentaron la violencia en la región y en consecuencia, los delitos

La violencia homicida en América Latina y el Caribe alcanzó niveles alarmantes durante 2023, con 117 mil 492 personas asesinadas en la región, lo que refleja una tasa de 20 víctimas por cada 100 mil habitantes.

Estas cifras, aunque preocupantes, podrían subestimar la verdadera magnitud del problema debido a la falta de datos confiables en muchos países.

Según un reciente análisis de la fundación InSight Crime, la mitad de los homicidios en la región son responsabilidad del crimen organizado, convirtiéndola en la zona con la tasa de homicidios más alta del mundo.

Uno de los principales factores que alimenta esta violencia es la presencia de múltiples grupos criminales en competencia, con acceso fácil a armas de fuego.

Este ecosistema criminal fragmentado se ha convertido en un caldo de cultivo para la escalada de la violencia, especialmente evidente en países como Haití y Trinidad y Tobago, donde numerosas agrupaciones criminales disputan el control de diversas economías ilícitas.

Además, la expansión del tráfico internacional de drogas exacerbó los conflictos entre grupos criminales locales e internacionales.

Por ejemplo, en Ecuador se ha observado un aumento de 94.7% en los homicidios entre 2021 y 2022, debido en gran parte a la competencia generada por los niveles récord de producción de cocaína en países como Perú, Bolivia y Colombia.

El informe también destaca la proliferación de armas de fuego como un factor clave en los altos niveles de violencia en la región. América Latina y el Caribe registraron la mayor proporción de homicidios cometidos con armas de fuego, lo que se atribuye en parte a la importación legal o ilegal de armas desde Estados Unidos y Europa.

Por otro lado, el estudio pone de relieve que los estados de excepción implementados en varios países de la región han arrojado resultados mixtos en la lucha contra la violencia letal.

Mientras que en El Salvador se logró una reducción significativa de la tasa de homicidios, en Honduras y Jamaica estas medidas no han tenido el mismo éxito y han sido objeto de críticas por su poca eficacia y por posibles abusos de derechos humanos.

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