FOTO: AFP/EJE CENTRAL

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Elizabeth Velázquez losintangibles.com

Los expertos hace mucho lo advirtieron, ocurrirá un fenómeno devastador parecido al de la gripa de 1918. La población no se preparó, porque pensó que ese escenario era improbable. Las experiencias anteriores con enfermedades respiratorias no fueron advertencias suficientes, porque el brote de SARS en el 2002 y el de influenza AH1N1 en el 2009 fueron controladas con relativa facilidad y sólo causaron impacto real en regiones determinadas.

›Y así, en tan solo tres meses, todo lo que creíamos del mundo ha cambiado. Un nanométrico enemigo, que ni siquiera está vivo, ha derrumbado estructuras sociales, económicas y de salud. El impacto del nuevo coronavirus se reflejará primero en el número de enfermos y fallecidos; pero será más prolongado entre quienes pierdan su forma de sustento o tengan menos recursos para sobrepasar una crisis que será extremadamente larga.

La normalidad, a la que todos creen que se retornará, no será igual después de esta pandemia. 

Algunas cosas volverán lentamente a ser como antes, otras tantas cambiaran para siempre o desaparecerán, y algunas —como el distanciamiento social— se quedarán entre nosotros hasta que la amenaza del nuevo virus se diluya o desaparezca, ya se porque hay una vacuna o tratamiento eficiente, o bien la colectividad se vuelva inmune después de enfermarse.

Pero ninguno de estos escenarios parece próximo. En realidad, expertos del Imperial College London calculan que la situación puede durar por los próximos 18 meses. Incluso estiman que habrá periodos en los que se deberán retomar las medidas más drásticas de contención y aislamiento. 

Aparecerán nuevos picos de contagio

El estudio del Imperial College London, liderado por el epidemiólogo Neil Ferguson, plantea los beneficios que podrían tener las medidas de intervención no farmacéuticas en el combate de la epidemia a largo plazo. Es decir, aquellas que deberán permanecer mientras se encuentra una cura e incluso en momentos en los que la enfermedad vuelva a tomar fuerza.

›Las recomendacioneshechas por los expertos se basan en modelos epidemiológicos que muestran que el Covid-19 probablemente tendrá diversos picos u olas de contagios que pueden volver a suceder a lo largo del tiempo. Por eso sería un error fatal relajar las medidas de protección después de este primer momento, especialmente en sistemas de salud endeble o que apenas hayan resistido el embate inicial de esta enfermedad.

Mantener por mucho tiempo algún tipo de contención es un reto considerable para cualquier gobierno, e incluso haciéndolo la epidemia inevitablemente cobrará cientos de miles de vidas alrededor del mundo en los próximos meses, por lo que al no poder prolongar las medidas más extremas como el aislamiento, tenemos que encontrar otros caminos para sobrellevar la pandemia y todos sus efectos.

Si bien después de un primer pico como el que estamos viviendo se pueden relajar los mecanismos mas estrictos por un tiempo relativamente corto, los de mitigación deben permanecer activos hasta que la cura esté disponible para todo el mundo. Los ciudadanos deberán acostumbrarse a un estado de vigilancia epidemiológica constante, en el que medidas como la distancia social y la higiene tendrán que convertirse en prácticas cotidianas.

La otra guerra

La pandemia de Covid-19 no sólo está demostrando la fragilidad de los sistemas sanitarios mundiales, sino que ha hecho que el tema llegue hasta la pertinencia de los modelos privados frente a otros que cuentan con una cobertura total de seguridad social y salud pública. La crisis ha logrado tocar las raíces mismas del sistema económico dominante, pero ¿en verdad se trata de un problema económico?

Luis Felipe López-Calva, subsecretario general de la ONU y Director Regional de América Latina, señaló hace unos días en un artículo, que el impacto del nuevo coronavirus afectará el precio de los productos básicos, lo que representará un shock económico para la región.

No sólo se tratará de una afectación a las cadenas básicas de suministro, como ocurrió en un principio cuando la epidemia se focalizaba en China, sino de una escalada implicará el sacrificio de sectores laborales o empresariales. Después de todo se calcula que la epidemia costará cerca del 1% del PIB global.

Los más afortunados han encontrado como llevar sus empresas hasta modelos que permiten trabajar desde el hogar, e incluso una parte importante de éstas han comenzado a operar así desde hace varias semanas. Pero en México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta que 56.6% de la fuerza laboral se desarrolla en el sector informal, por lo que el trabajo a distancia no parece ser la mejor solución. Ante este problema los bazares virtuales, los intercambios en redes sociales y las alternativas locales han cobrado fuerza en los últimos días. La pandemia ha forzado a muchos comerciantes a confiar en lo digital, e incluso negocios tan tradicionales como los mercados populares han transitado a plataformas web para seguir vendiendo durante este tiempo.

Sin embargo, muchas de las fuentes de trabajo no pueden trasladarse al espacio digital, lo que provocará que los empleos que se pierdan por la crisis difícilmente se recuperarán en poco tiempo, e incluso si fuera así, la posibilidad de una segunda ola llevaría a un cierre intermitente de este tipo de economía, lo que hará mas vulnerable la estabilidad financiera y social de millones de personas en el mundo.

›Expertos como Joan Roses de la London School of Economics, señalan que el fenómeno económico más parecido a esta crisis sería el del gran crash de 1929, y como en ese entonces, el camino más rápido para la recuperación será la cooperación en todos los sectores a nivel global, nacional y comunitario. 

Sin embargo, un estudio de la UBS reveló que el impacto financiero de la pandemia superará, en tiempo y magnitud, a la emergencia sanitaria; y que incluso con las mejores proyecciones las perdidas laborales provocadas por el Covid-19 tardarán varios años en ser subsanadas. 

La pandemia ha forzado a muchos comerciantes a confiar en lo digital, e incluso negocios tan tradicionales como los mercados populares han transitado a plataformas web para seguir vendiendo durante este tiempo.

La Covid‑19 muestra la fragilidad de los sistemas sanitarios; está obligando a los países a tomar decisiones difíciles sobre el mejor modo de satisfacer necesidades. Directrices de la OMS para ayudar a los países a mantener los servicios sanitarios esenciales en la pandemia de Covid-19.

EL MUNDO QUE NOS ESPERA

Mark Woolhouse, epidemiólogo de la Universidad de Edimburgo, adelantó en un estudio que hizo en 2018 sobre los riesgos globales para la salud, que una pandemia así no sólo era probable, sino que inevitablemente ocurriría. 

En ese entonces las recomendaciones parecían exageradas: hoy sabemos que debemos mejorar todos los sistemas de salud para que sean capaces de detectar brotes similares para contenerlos de la manera más efectiva y rápida posible.

Seth Berkley, epidemiólogo de la Alianza Mundial para Vacunas, explica que mantener esta enfermedad al margen tendrá costos altos para toda la sociedad, pero que no hay otra forma. Combatir y ganar la guerra contra este nuevo coronavirus requerirá que quienes tomen las decisiones referentes a la pandemia tengan en consideración todos estos aspectos y lo hagan basados en la ciencia y no en el beneficio político, lo que podría ser el primer gran cambio de un nuevo sistema.

Servicios esenciales

La pandemia de Covid-19 está sometiendo a una gran presión a los sistemas sanitarios de todo el mundo. El rápido aumento de la demanda al que se enfrentan los sistemas y profesionales de la salud amenaza con sobrecargarlos e impedir su funcionamiento eficaz. Según la OMS, en brotes anteriores, cuando los sistemas de salud se ven desbordados, la mortalidad por enfermedades para las que existen vacunas o tratamientos también puede aumentar drásticamente.

  • Los trabajadores médicos llevan un cuerpo a un camión refrigerado afuera del Hospital de Brooklyn, Nueva York. Los hospitales están utilizando camiones refrigerados como morgues de turno.
  • Un miembro de un equipo de limpieza desinfecta las calles alrededor de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar en Ouro Preto, estado de Minas Gerais, Brasil.
  • Un grafitti del artista callejero anónimo Lacuna presenta a una mujer con una cubierta facial al lado de un virus estilizado SARS-CoV-2 en el distrito berlinés de Prenzlauer Berg.
  • El paseo marítimo, normalmente bullicioso, de la capital libanesa, Beirut, permanecía desierto el pasado 1 de abril.
  • La Ópera Garnier de París en el decimosexto día de un estricto confinamiento.
  • Vista de una avenida vacía en Cali, Colombia, el 1 de abril de 2020, ya que el aislamiento preventivo obligatorio fue declarado del 24 de marzo al 13 de abril como medida contra la propagación del nuevo coronavirus. Más de 20,000 casos de COVID-19 se registraron en América Latina y el Caribe el miércoles.

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