El adiós de Joaquín

4 de Abril de 2026

El adiós de Joaquín

Gonzalo Oliveros

›Azcárraga Jean, Bernardo y Leopoldo Gómez intentan diseñar cómo será la cara que enfrente el desgaste hacia el público y el arraigo que aún tiene Javier Alatorre.

19 de enero de 1997. Jacobo Zabludovsky se despide de su noticiero 24 Horas, luego de dar a conocer la cotización del dólar. El Licenciado se acomoda un micrófono extra, distinto al utilizado en la transmisión del informativo, y camina a abrazar a algunas personas que se encuentran como testigos de la transmisión final en el estudio B de Televisa Chapultepec.

Curioso. Durante años, el estudio tradicional de noticias en Televisa fue el J, pero ahora Zabludovsky debía usar otro estudio mientras el acostumbrado se adecua a los nuevos tiempos, a los nuevos conductores.

Jacobo abraza a su esposa, Sarita; se despide efusivamente de Lupita Garnica, su asistente; saluda de mano a todos sus camarógrafos y jefe de piso; se da tiempo de confortar a Lolita Ayala y Aurelio Pérez, y hasta le señala a su nieto dónde está su papá Abraham, mientras la voz de Gardel se escucha con “Uno” en el sonido local.

Ahí, atrás de las cámaras, como testigo de esa parte de la historia que no le corresponde ya, se encuentra Joaquín López Dóriga, exreportero estrella, exconductor suplente del espacio. López Dóriga ha regresado a escribir para su columna de El Heraldo de México la despedida de Jacobo.

No sabe que, años después, él mismo deberá despedirse de la misma silla.

Aires de cambio se respiraban en esa Televisa del 97. Azcárraga Jean y Bernardo Gómez diseñaban cómo sería la nueva cara noticiosa que enfrentara el éxito de Televisión Azteca, de Javier Alatorre. La primera apuesta estaba en Guillermo Ortega que iría de la mano de Édgar Zapata y Federico Wilkins.

López Dóriga fue invitado para realizar un programa de entrevistas y reportajes, Chapultepec 18. Su regreso luego de 20 años de atravesar por la televisión pública, la radio y la prensa. El programa sería los sábados en la noche e intentaría eclipsar el éxito de fin de semana cosechado por Ricardo Rocha con su Detrás de la Noticia. Lo lograría.

López Dóriga comenzó a agradar a los directivos, luego de conducir el noticiero nocturno en unas vacaciones de Ortega. El colmillo y carisma habían atraído a quienes no querían un noticiero estridente y artificial. Año y medio después, El Teacher —mote por una muletilla de López Dóriga y no por lo que todos creen— logró regresar a los horarios matutinos en donde había estado en su primera incursión —fallida— en radio. Primero Noticias 1.0 fue creación de quien, poco a poco, se volvía en el líder de ese equipo renovado.

En 2000, luego de una desavenencia de Ortega Ruiz con Bernardo Gómez, la tensión y desacuerdos culminó en la salida pactada del conductor. En un inicio, Joaquín rechazó la silla del espacio que fue, entonces, sugerida a Pedro Ferriz. Ante el rechazo y la insistencia, López Dóriga llegó al espacio de las 10:30, donde estará hasta este viernes 19.

De aquel equipo de conductores del año 2000 que aparecían en el famoso anuncio de la cobertura electoral, no quedará uno a cuadro desde el lunes 22.

Aires de cambio intentan salir de esta Televisa de 2016. Azcárraga Jean, Bernardo y Leopoldo Gómez intentan diseñar cómo será la cara que enfrente el desgaste hacia el público y el arraigo que, años después, aún tiene Javier Alatorre. La apuesta, ahora, está en Denise Maerker y, en otro espacio y otra dinámica, Joaquín López Dóriga.