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Jonathan Nácar

Tras 468 días en prisión, Rosario Robles Berlanga está enferma y se siente abandonada. Este lunes, la extitular de la Sedesol y la Sedatu decidió convertirse en testigo colaborador, y ahora deberá revelar a la Fiscalía General de la República (FGR), con información valiosa y verificable, los delitos cometidos en torno a otros funcionarios del mismo o más alto nivel del gobierno de Enrique Peña Nieto.

A un mes de que declarara su amigo y exoficial mayor en ambas secretarías, Emilio Zebadúa, quien se convirtió en testigo y la acusó de todos los desvíos, tanto de la llamada Estafa Maestra como en los terrenos cercanos al entonces AICM —denuncia que generó la orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada y lavado de dinero— Robles anunció, a través de sus abogados y colaboradores, que aceptará buscar el criterio de oportunidad.

Este criterio, de acuerdo con la ley, podría implicar que si la exfuncionaria presenta las evidencias sobre la posible comisión de algún delito por parte de personas dentro de su jerarquía o de mayor nivel que ella, la FGR podría desistirse de la acusación del delito de ejercicio indebido de funciones, por el cual se mantiene en proceso y recluida en el penal femenil de Santa Martha Acatitla desde el pasado 13 de agosto de 2019; así como la anulación de la orden de aprehensión en su contra que sigue pendiente por cumplimentarse.

Veintiocho días le bastaron a la exsecretaria de estado, Rosario Robles Berlanga para cambiar de opinión y desistir de considerarse una “rehén” de la Fiscalía General de la República, para convertirse en testigo colaboradora en busca de un criterio de oportunidad que anule las acusaciones en su contra.

“Está mal de salud y se siente abandonada”, señaló a ejecentral un colaborador de la extitular de la Sedesol y la Sedatu, tras confirmar la decisión de la exfuncionaria por colaborar con el Ministerio Público federal a fin de comprobar la posible responsabilidad en la comisión de algún delito por parte de funcionarios de su mismo nivel o de mayor jerarquía en la pasada administración.

Este lunes, a poco más de 15 días de que se diera a conocer una nueva orden de aprehensión en contra de Robles Berlanga por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), se dio a conocer la intención de Rosario Robles por colaborar con la dependencia, de la que apenas el 26 de octubre pasado acusó, a través de su cuenta en Twitter que maneja su hija, Mariana Moguel, de amedrentarla y mantenerla como “rehén”.

Hace un mes su colaborador de confianza y exoficial mayor en ambas secretarías, Emilio Zebadúa González denunció a Robles Berlanga de haber sido la responsable del desvío de recursos conocido como la ‘Estafa Maestra’, así como el pago irregular de terrenos aledaños al entonces proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“Todas las actuaciones y decisiones (sobre el probable desvío de recursos) se tomaban a nivel del gabinete presidencial y con la gente de confianza del presidente Enrique Peña Nieto, nunca participé, determiné, ni opiné sobre las estrategias o planeación de estas, ya que la secretaria Rosario Robles Berlanga instruía a sus subordinados para que actuaran de esa forma”, publicó este periódico el pasado jueves sobre lo que denunció Emilio Zebadúa ante la FGR en busca del criterio de oportunidad, al que ahora se suma también su exjefa.

La audiencia intermedia de Rosario Robles en la que sus abogados buscarían que el juez buscará anular la causa penal en contra de su defendida se llevará a cabo el próximo 8 de diciembre. Se fijó por el juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Sur, luego de éste declaró improcedente la solicitud de la defensa de Robles al considerar que habían ofrecido argumentos novedosos a los que se habían presentado cuando el pasado 13 de agosto se le vinculó a proceso por el delito de ejercicio indebido del servicio público.

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