Incrementa la producción de plástico tras COVID-19

10 de Marzo de 2026

Incrementa la producción de plástico tras COVID-19

simon vargas

“Pasados cuatro años de aquel acuerdo histórico (el pacto del clima de París de 2015), se observa cómo los compromisos contraídos por los estados todavía son muy flojos y están lejos de alcanzar los objetivos previstos”. Papa Francisco

A pesar de que desde hace años la problemática ambiental se ha convertido en un tópico abordado constantemente y de suma importancia tanto para gobiernos de todo el mundo como para la sociedad civil, este tema ha quedado un poco relegado a raíz de la pandemia originada por el virus SARS-CoV-2.

Y es que, durante décadas se ha trabajado en esquemas, planes y leyes que promuevan la disminución del uso del plástico, la preocupación por el empleo de este material no es menor ya que de acuerdo a datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) las cualidades de este producto, barato, ligero y fácil de producir han llevado a que su elaboración alcance cantidades a las cuales somos incapaces de hacer frente, ya que solamente una pequeña fracción de los plásticos que son descartados se recicla; lo anterior implica que por ejemplo alrededor de 13 millones de toneladas de plástico sean vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y potencialmente nuestra salud.

Después de poco más de un año de batalla, ¿podríamos contar entre las víctimas de esta terrible pandemia a las iniciativas para detener el cambio climático? Desafortunadamente parece que sí, ya que la crisis del coronavirus amenaza seriamente los proyectos que frenan las emisiones de gases invernadero y la producción de plásticos, e incluso algunos proyectos se han detenido o postergado hasta nuevo aviso.

Es indiscutible que la producción y consumo de plásticos se ha convertido en una necesidad para luchar contra el COVID-19, irónicamente si pensamos en el virus, la imagen mental que acude a nosotros (después de meses de repetición) son justamente personas con mascarillas, gafas, equipos de protección y guantes de látex, hechos en su mayoría de este material. La elaboración no se limita sólo a los productos mencionados anteriormente, sino que también hay que contemplar bolsas de sangre, jeringas, ventiladores y equipos médicos que se usan en los hospitales, etc.

El tema no sólo implica a los sistemas hospitalarios y de salud, sino que el confinamiento ha hecho que se consuman más alimentos empaquetados, recipientes para envíos de comida a domicilio y bolsas, los cuales se desechan inmediatamente por la advertencia de algunos estudios que mencionan que el virus puede permanecer en dicha superficie de dos a tres días.

Sin embargo, pese a lo todo lo mencionado, uno de los más grandes problemas no radica en utilizar dicho material, sino en la deficiencia de los sistemas para hacer una correcta recolección y reciclaje, y los efectos serán a corto y largo plazo, tan solo de acuerdo al informe: “Máscaras en la playa": El impacto de COVID-19 en la contaminación del plástico marino” de la Organización Ocean Asia, se estima que 1,560 millones de cubrebocas entraron en los océanos en 2020, lo que resultará de 4,680 a 6,240 toneladas métricas adicionales de contaminación plástica marina que tardarán hasta 450 años en romperse, convirtiéndose lentamente en microplásticos y afectando negativamente a la fauna y los ecosistemas marinos.

En México, las cifras del empleo y producción de este material también se encuentran elevadas, a pesar de que a principios del año pasado varias ciudades de nuestro país se sumaron a la prohibición de plásticos de un solo uso, se estima, que de acuerdo a la información presentada por Ambiente Plástico, para el cierre de 2020, derivado de la contingencia sanitaria, el consumo alcanzó los 8 millones de toneladas gracias al crecimiento en su demanda.

Este 2021 se visualizaba como un parteaguas en la lucha contra el uso excesivo del plástico, ya que tan sólo en la Unión Europea se planeaba que éste quedara prohibido, por otro lado en marzo se esperaba que España se uniera al Pacto Europeo de los Plásticos que busca disminuir la utilización innecesaria, lo cual hasta el momento se concibe lejano.

Es claro que la crisis de salud pública es importante, pero no se debe perder de vista que de continuar desatendiendo la emergencia de producción y consumo irresponsable de plástico, para 2050 de acuerdo al Informe anual de la ONU 2019, existirán cerca de 12,000 millones de toneladas de desechos plásticos repartidos en vertederos y en el océano.

La esperanza clama porque la crisis sanitaria se supere pronto, pero ¿Qué pasará con todo el plástico producido y que tardará cientos de años para descomponerse?, ¿cómo afectarán las toneladas de este material el avance en materia climática?, tratemos de no revertir los esfuerzos implementados, o el trabajo de los activistas y de las sociedades civiles, o bien el compromiso de cada ciudadano que ha buscado disminuir el consumo de plástico de un solo uso; porque hoy más que nunca es necesario continuar tratando de preservar nuestro hogar y el de las futuras generaciones.