America First

10 de Marzo de 2026

America First

Omar-Hurtado_web_

El pasado 7 de marzo se realizó la Conferencia de las Américas Contra los Cárteles, convocada por el presidente estadounidense con 12 jefes de Estado de América y el Caribe, pero faltaron países relevantes como Brasil, Colombia y México. La declaración firmada destaca específicamente los siguientes objetivos: cooperación multilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental; cooperación en seguridad fronteriza; lucha contra el narcoterrorismo, el narcotráfico y protección de estructuras críticas, así como promoción de la Paz a través de la Fortaleza.

La convocatoria y la declaración favorecen particularmente a la agenda de Estados Unidos hacia América y el Caribe, en función de la Estrategia de Seguridad Nacional anunciada a finales de 2025, la cual constituye el documento oficial de política exterior. Si bien el documento firmado en Miami se circunscribe a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la seguridad fronteriza (incluida la migración), es claro que el presidente apuntala el principio de America First y el corolario Trump de la Doctrina Monroe, para contener a China y a Rusia en la región, y en su momento a Irán, por preeminencia y seguridad nacional.

Estados Unidos busca – según su política exterior-, controlar rutas marítimas, frustrar el tráfico ilegal de personas y drogas (incluso con fuerza letal) y fortalecer el suministro de las cadenas de recursos estratégicos. Como hemos observado, las fuerzas armadas de Estados Unidos han realizado decenas de ataques contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes, matando a más de 100 personas.

El crimen organizado es transnacional, infiltrado en las más altas élites políticas, financieras y de seguridad; su combate exige cooperación regional. Los países participantes esperan el respaldo de Estados Unidos para fortalecer su seguridad y estabilidad, acceder a cooperación bilateral, intercambiar inteligencia y recibir apoyo logístico contra el crimen organizado. El presidente ha dicho que: “La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos”, así como, el entrenamiento y la movilización de las fuerzas militares asociadas, y el uso de la fuerza militar letal.

Las declaraciones del presidente hacia México fueron fuertes y sin compasión -no obstante, la belleza que irradia la presidenta para el mandatario del país vecino-, seguramente elaboradas ante el malestar estadounidense por la ineficiencia y la resistencia mexicana para combatir vehementemente al crimen organizado, al considerar que “El epicentro de la violencia de los cárteles es México. Los cárteles mexicanos están alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en el Hemisferio”. Para algunos articulistas, la resistencia que se suscita en México para actuar contra los criminales provendría de los vínculos prevalecientes Morena-cárteles mexicanos.

Analistas atribuyen la exclusión de México de la reunión -y de Brasil y Colombia-, a diferencias políticas con el presidente Donald Trump y sesgos ideológicos, ya que el presidente tenía como objetivo formar una coalición sin cortapisas, un bloque homogéneo y con presidentes afines. No es nuevo que México quede fuera de foros clave donde debería marcar presencia e influencia -como lo fue en el pasado-, potencialmente debilitado por una política exterior erosionada. Aún así, la distancia con Estados Unidos no es definitiva, ya que el Escudo de Trump requiere a México y a Colombia, al primero como un altamente productor de drogas y a México por su vulnerabilidad en seguridad como país vecino. En efecto, estamos frente a una reordenación estadounidense en América Latina de posiciones geopolíticas estratégicas, mercados y recursos naturales.