Los videojuegos y su influencia en la guerra en Siria

18 de Mayo de 2026

Los videojuegos y su influencia en la guerra en Siria

INTERCEPT_ | Por Murtaza Hussain

›Durante la guerra entre Irán e Irak, en la década de 1980, el cineasta iraní Morteza Avini produjo el innovador documental de guerra Revayat Fath (Crónicas de la Victoria), usando material de archivo del campo de batalla.

Por Murtaza Hussain

La generación que creció jugando videojuegos modernos ahora es creadora de productos audiovisuales acerca de la guerra que reflejan esa influencia, incluyendo a Siria, donde las milicias producen películas de propaganda sofisticadas que emplean los tropos de la cultura popular occidental.

Una reciente película producida por un grupo de milicianos en Siria, Ahrar al-Sham, es un símbolo especialmente llamativo de esta nueva era videográfica del conflicto. Usando drones equipados con cámaras portátiles y cámaras GoPro, la película de 15 minutos, titulada “Viento de Rabia”, documenta parte de una ofensiva rebelde reciente contra las fuerzas del gobierno sirio cerca de la ciudad de Alepo.

La película narra la experiencia de tres combatientes de Ahrar al-Sham antes, durante y después de la batalla. Empleando una gran variedad de técnicas de cámara, los realizadores ofrecen video en primera persona de los combatientes que participan en la batalla, así como el video capturado desde los drones que muestran una perspectiva general del campo de batalla. Los expertos en la propaganda bélica dicen que las animaciones, inserciones de video y ángulos de cámara en la película reflejan la estética de los videojuegos moderna más que la fórmula usada en la propaganda de conflictos pasados.

La invasión de Irak fue la primera ‘guerra de You Tube’, pero la tecnología realmente estaba en su infancia en ese punto. Las tomas en primera persona que se emplean en esta película producen exactamente el mismo efecto que un videojuego de disparos en primera personal .

Dauber ha escrito mucho sobre el uso de la propaganda visual durante los conflictos armados actuales en Irak y Siria, en particular la creada por el Estado Islámico. El grupo armado adquirió notoriedad entre el público estadounidense tras una serie de ejecuciones de rehenes occidentales grabadas en video. Para muchos, esas imágenes se han convertido en íconos siniestros del conflicto sirio, pero el EI es sólo uno de muchos creadores que generan sus propios videos acerca de la guerra. El video producido por Ahrar al-Sham se abstiene de usar la sangre y el gore que son la firma del Estado Islámico, convirtiendo a los protagonistas de la película en personajes identificables e imitando el estilo narrativo de las películas de guerra tradicionales.

La película también puede ser considerada en el contexto de la gran proliferación del trabajo de los medios en Siria en los últimos años.

Desde que comenzó el levantamiento en el país, en 2011, los activistas de la sociedad civil siria han creado una amplia gama de videos que documentan su propia experiencia del conflicto. El cine documental profesional en Siria ha experimentado una especie de renacimiento, con películas como Calles de libertad, de Bassel Shehadeh, y el laureado documental de 2013 Volver a Homs retratan el efecto que años de guerra han tenido en el pueblo sirio.

Dauber dice que las películas políticas sofisticadas, como la producida por Ahrar al-Sham, son un intento de promover una narrativa particular sobre los acontecimientos en Siria, así como de reclutar a otros para su causa. Al igual que toda la propaganda de guerra, es cuestionable hasta qué punto esa imagen pulida refleja la realidad. El material sobre la guerra de Siria capturado por aficionados, producido típicamente por periodistas ciudadanos usando teléfonos celulares, retrata una realidad que es más dura, fea y moralmente en conflicto que las narrativas ordenadas de los grupos militantes y los Estados.

Pero incluso mientras pasan por alto las realidades de la guerra, las películas con motivaciones políticas como Viento de rabia reflejan un cambio generacional en la forma en que se representan los conflictos.

“Lo que es tan único de esta película es que la gente que la hizo rompió deliberadamente la ‘cuarta pared’ de la cinematografía –lo que significa que eligieron mostrar las cámaras y ofrecer al espectador una idea de cómo fue producida”, dice Dauber. “Se trata de una generación que solía generar sus propios videos, y los realizadores son capaces de usar de forma flexible lo que podría ser considerado una tecnología de gama relativamente baja”.

Durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, el cineasta iraní Morteza Avini produjo el innovador documental de guerra Revayat-e Fath (Crónicas de la Victoria), usando material de archivo del campo de batalla, entrevistas y música para crear una narrativa coherente para el público sobre la guerra.

›En ese momento, el trabajo de Avini no tenía precedentes en Medio Oriente. Sin embargo, el género ha evolucionado rápidamente en los últimos años. La popularización de los equipos de grabación relativamente baratos y potentes implica que la capacidad de crear y distribuir contenido audiovisual ya no es monopolio de los agentes estatales.

“El tipo de propaganda creada en tiempos de guerra ha cambiado a medida que la tecnología ha cambiado. Ahora se ha ‘democratizado’ y es accesible incluso a los individuos y grupos pequeños”, dice Mark Robinson, Director del Laboratorio Multimedia de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Eso significa que el control de las imágenes y las ideas ya no está exclusivamente en manos de los gobiernos, y los conflictos ya no son de Estado contra Estado, como tampoco lo es la propaganda”.

El dato. El Estado Islámico adquirió notoriedad entre el público estadunidense tras una serie de ejecuciones.

Los activistas de la sociedad civil de Siria han creado una amplia gama de videos que documentan su propia experiencia del conflicto.