Cuatro, dos, cero llantas, o la irresponsabilidad ante un impacto

15 de Mayo de 2026

Cuatro, dos, cero llantas, o la irresponsabilidad ante un impacto

Columna invitada_Redes

En días pasados estuve en la ciudad de Baoding, China de la mano de un fabricante de autos local y tuve oportunidad de presenciar una prueba de impacto lateral sobre uno de sus más recientes modelos. El resultado: Todo un éxito. Para eso se realizan. Dos años antes México presenció el aparatoso accidente de varias motocicletas excedidas de velocidad al salir de una curva, contra automóviles y camiones detenidos por otro accidente previo más adelante sobre la autopista a Cuernavaca, y que resultó en la desafortunada muerte de varios motociclistas. Hace unos días llegando a casa, tuve la brillante idea de subirme a la reja para arreglar el sistema de apertura automática: tres metros de caída libre, consecuencias temporales y por mera fortuna, todas reversibles.

En resumen: los seres humanos parecemos no entender -o escogemos ignorar-, las consecuencias de la dinámica de los cuerpos en movimiento: Sean sobre cuatro, dos o ninguna rueda, las consecuencias de un accidente entre cuerpos en movimiento son diversas y en casos contados sin repercusiones a futuro. Las bolsas de aire se diseñan para estallar ante la desaceleración extrema de un impacto y en un elevado porcentaje salvan vidas; en tanto que una caída libre o un accidente en motocicleta no cuentan con ese tipo de asistencias. Aún así, todos insistimos en tomar el mismo nivel de riesgo.

Las avenidas de alta velocidad señalan con una claridad a prueba de malos entendidos, que existen tres carriles. ¡Tres carriles! Y aún no consigo entender por qué los de cuatro ruedas los respetamos sin ninguna objeción en tanto que los de dos ruedas insisten en inaugurar espacios “intercarriles” para llegar antes a sus destinos. ¿Pues en qué quedamos colegas? ¿Estamos buscando la tercera dimensión? ¿Qué acaso aquella ley física y fundamental no reza: “dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio?”. Todos nos sujetamos a las mismas leyes físicas, pero no todos gozamos de las mismas protecciones dinámicas. ¿No razonamos los peligros de andar a altas velocidades abriendo espacios a fuerza en un espaciodesignado de seguridad entre carriles? ¿O seguiremos creyendo que las fuerzas G aplicadas en la desaceleración de un golpe no surten efecto en los jinetes motorizados?

Poniendo de lado el reglamento de tránsito -en el que prohíbe a los motociclistas los adelantamientos en los espacios entre carriles CON LA CLARA EXCEPCIÓN de cuando los vehículos que ocupan esos carriles se encuentren TOTALMENTE detenidos-, es urgente aplicar la conciencia y su soporte moral a este particular: que si bien compartimos la calle, no las apreciaciones científicas y existen otros puntos en común entre todos: Si yo -conductor de cuatro ruedas e improvisado técnico volador- sin deberla ni temerla te derribo de la moto al cambiar de carril y terminas tus días sepultado en el panteón, yo seguramente terminaré mis días en la cárcel. Y eso, piénsalo bien amigo motociclista: ni tú lo quieres, ni yo tampoco.