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David Colmenares

Según información de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) difundida la semana pasada, la inversión extranjera directa en México en 2014, fue de 22 mil millones de dólares, 52 por ciento inferior a la de 2013, cuanto se contabilizaron los ingresos provenientes de la venta del Grupo Modelo a una transnacional belga, “más una desinversión de cinco mil millones de dólares por parte de AT&T en el capital accionario de American Móvil”.

En 2007 recibimos 32 mil millones de dólares, mientras que en 2012 sólo 18 mil. En 2013 cerca de 40 mil millones. Desafortunadamente en esos dos años se festinó demasiado la Inversión Extranjera recibida, siendo que hoy estamos observando una tendencia inercial sin los ingresos extraordinarios por la venta de las cerveceras.
En palabras de la CEPAL: “La IED recibida por México creció a más del doble en 2013 y alcanzó los 38.286 millones de dólares, de manera que México volvió a ser el segundo mayor receptor de la región. Este crecimiento obedeció en parte a la adquisición por la compañía belga Anheuser-Busch del 50% de la cervecera Grupo Modelo que aún no poseía, por 13.249 millones de dólares. Con esta operación, completada después de que en 2010 Heineken adquirió las fábricas de cerveza de FEMSA por 7.325 millones de dólares, la mayor parte del sector de la cerveza en México quedó en manos de los grandes grupos internacionales. Si se deduce este valor de la IED recibida, la inversión extranjera directa en México bordearía el promedio del decenio anterior, unos 23.000 millones de dólares. La mayor parte de las contribuciones de capital registradas en 2013 corresponden a la adquisición de la cervecera Grupo Modelo. Nuevamente, si se dedujera esa adquisición, las contribuciones de capital habrían estado por debajo…por otra parte, la reinversión de utilidades alcanzó en 2013 el máximo histórico de 10.652 millones de dólares”.
Frente a Brasil las diferencias son significativas, si en 2007 rebasábamos lo recibido por ese País, en 2013 aun con el ingreso extraordinario recibimos apenas dos terceras partes y a junio del año pasado, menos de la cuarta parte, de la recibida por un País en crisis, como lo era Brasil cuando se realizaba el mundial de futbol.
Lo que es preocupante, es lo señalado reiteradamente por la CEPAL, esto es que en contraste, la inversión extranjera de mexicanos en el exterior, tiende a crecer de manera importante. Hay grupos empresariales mexicanos que incrementan su presencia en otros países. Lo más reciente, la adquisición que hizo Carlos Slim de una parte relevante de las acciones  del New York Times, uno de los periódicos mas importantes -sino el más- de los Estados Unidos.
Ante el ajuste en el presupuesto de este año, ante la fuerte caída del precio del petróleo, de donde proviene alrededor de una tercera parte de nuestros ingresos fiscales, es claro que urge una mayor inversión por parte de los particulares y preservar un ritmo importante de inversión pública, que desafortunadamente no se ve en el corto plazo, más si vemos la cancelación o aplazamiento de proyectos de infraestructura importantes y si revisamos como ha hecho el CEESP, la inversión pública en los últimos años. Urge fortalecer el mercado interno y cuidar los empleos, ya no podemos permitir que los jóvenes terminen en la informalidad, o lo que es más grave en la economía negra.
Con las reformas la expectativa positiva es la llegada de mayor inversión extranjera directa, lo cual no sólo es deseable, sino necesario.
Por cierto vale la pena leer los libros de Samuel Lichstenztejn editados por la Universidad de Jalapa, uno escrito por él sobre México y otro compilado sobre experiencias internacionales.

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