Compartir

Juan Carlos Rodríguez

En 2013, cuando arrancó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el porcentaje de personas con ingreso inferior a la línea de pobreza en el ámbito urbano era de 20.8; al final de su gestión, en 2018, ese indicador quedó en 18, lo que significa que durante el sexenio la carencia bajó 2.8 puntos porcentuales.

Ahora, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende que el indicador baje a 15.9%, lo que implica una reducción de 2.1 puntos. De cumplirse la meta, la pobreza habría bajado más durante el último gobierno neoliberal que durante la Cuarta Transformación.

Estos datos provienen del Programa Sectorial de Bienestar 2020-2024,la hoja de ruta para alcanzar las metas del gobierno federal en materia de desarrollo social.

Según el documento, para saber si los programas generan los resultados esperados es necesario darles seguimiento, por lo que “las metas para el bienestar y los parámetros son parte fundamental para el seguimiento de los programas, ya que permiten su acompañamiento continuo, nos proporcionan un medio sencillo y fiable para medir el cumplimiento de las metas establecidas, reflejar los cambios vinculados con las acciones del programa, dar seguimiento y evaluar sus resultados”.

No obstante, de los 15 grandes objetivos que plantea el Programa Sectorial de Bienestar, sólo ocho tienen metas para 2024 y el resto se quedaron en blanco, por lo que será imposible detectar deficiencias y hacer ajustes que permitan alcanzar los resultados.

Entre las metas que la Secretaría de Bienestar, a cargo de María Luisa Albores, omitió en el Programa Sectorial está la variación de la población en pobreza extrema a nivel nacional, la población en situación de pobreza en el ámbito rural, la proporción de población indígena en situación de pobreza y el porcentaje de mujeres en situación de violencia que han solicitado ayuda institucional.

Dentro de las metas que sí se fija el gobierno de López Obrador, la mayoría tienen crecimientos mínimos o inerciales, lo que desentona con las elevadas expectativas que generó un gobierno donde estarían “primero los pobres”.

Por ejemplo, en población sin acceso a la alimentación en el ámbito rural, la meta es llegar a 6.4%, cuando en 2018 el porcentaje era de 7.9, es decir poco más de un punto porcentual. En cuanto a los jóvenes en situación de pobreza multidimensional la meta es bajar a 38.8%, cuando la situación a comienzos del sexenio era de 41.4%, lo que significa una reducción de apenas 2.6 puntos.

Compartir