El ingeniero

30 de Octubre de 2026

El ingeniero

Nunca fue presidente de México, pero ayudó a transformar su democracia. ¿Cómo logró Cuauhtémoc Cárdenas cambiar el sistema político desde la oposición y abrir el camino a la alternancia?

Cuauhtémoc Cárdenas en 1987

Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD y excandidato Presidencial en 1988.

/

Foto: Cuartoscuro

Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD y excandidato Presidencial en 1988.
Foto: Cuartoscuro

Cuauhtémoc Cárdenas es un referente indiscutible de la transición política mexicana. El ingeniero, acompañado de otros personajes cuya aportación resultó fundamental como Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Heberto Castillo entre otros, logró lo que parecía imposible: forzar el cambio del sistema político mexicano y, sin polarización ni desavenencias irreconciliables, llevar al país de un sistema cerrado de partido ultradominante, sin competencia real, a uno competitivo en el que el resultado electoral no se sabía antes de que los votos se contaran. Curioso, pero Cárdenas no impulsó esos cambios desde el gobierno sino desde la oposición, algo que obliga a revalorar la hazaña.

Como demócrata, el hijo del general siempre abogó por la vía pacífica y la construcción de instituciones nacionales para consolidar los cambios. Su gran momento llegó cuando en 1996 su autoridad moral y su historia de resistencia, protesta y demanda pacíficas, forzaron al régimen a la reforma electoral, entonces definitiva porque pavimentó el camino de la alternancia que iniciaría un año después, con él como primer jefe de Gobierno del Distrito Federal, ganando una elección sin necesidad de concertacesiones, con comicios limpios y creíbles, organizados por un organismo electoral ciudadanizado que hoy se trata de recuperar. Tres años después Vicente Fox ganaría la elección presidencial de 2000 gracias a esa misma reforma electoral que permitió piso parejo y competencia real. Cárdenas fue tres veces candidato presidencial y aunque la versión popular sostiene que ganó la elección de 1988, nunca fue presidente. Pero la banda presidencial no le hizo falta para convertirse, como dirigente social, en uno de los grandes transformadores, para bien, del sistema político mexicano.