El reprobado
Samuel García entró en modo party pero se olvidó de algo esencial
Gobernador Samuel García
/Daniel Augusto
Dicen que justo por andar en modo party, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, ha sacado una nueva nota reprobatoria, esta vez en la materia mundialista. La razón: las obras prometidas y comprometidas por él mismo para mostrar que Monterrey es una urbe de clase mundial, llegaron tarde a la inauguración del gran evento. Ni la remodelación del aeropuerto, ni tampoco las líneas del Metro quedaron listas para la gran fecha. En la capital del estado norteño, sus habitantes denuncian una verdadera crisis de movilidad. A diferencia de la Ciudad de México y de Guadalajara, donde las cosas están razonablemente bien para el torneo, en Monterrey el gobernador compadre de Elon Musk simplemente no cumplió con aquello que su administración prometió que estaría en funcionamiento antes del arranque del evento.