Guerra comercial
En Estados Unidos se dio un movimiento que deja claro que lo que inició Trump con sus aranceles ya tiene consecuencias a escala global
El presidente Donald Trump eufórico en un evento público
/AFP
Que el Banco Centra de Países Bajos se lleve su oro de los Estados Unidos y Canadá para depositarlo en Londres sólo puede significar una cosa: la guerra comercial en el mundo está a la vuelta de la esquina, es una consecuencia de la política de aranceles para todo y para todos, impuesta por el presidente Donald Trump, y de ninguna manera se quedarán entre EU y Canadá o EU y China.
Llevarse las reservas de oro a otro país es una señal contundente de que los neerlandeses no confían más en que sus posesiones están seguras en los Estados Unidos, y no es porque alguien vaya a robar la reserva federal, sino porque si ya agenció una quinta parte de las reservas petroleras probadas de Venezuela, nadie podría asegurar hoy que es imposible que en un arranque cualquiera, la Casa Blanca decrete confiscar los fondos de otros países, no importa si son socios o adversarios, depositados en el banco central estadounidense.