No pasaron ni 72 horas cuando Abelardo de la Espriella Otero, nuevo presidente de Colombia, diera gracias a Dios en su toma de protesta por “mantener tus ojos misericordiosos sobre nuestras montañas, valles, selvas, ríos y mares… ¡Que viva Cristo Rey!”… cuando un terremoto azotó esa nación dejando edificios colapsados, más de una centena de muertos (hasta el momento) y un número indeterminado de desaparecidos en varias poblaciones, lo cual le resta puntos… al menos en la esfera religiosa.
La ceremonia de toma de posesión se asemejó más a un culto religioso que a un protocolo político: una cantante entonó aleluyas, mientras que el pastor Eduardo Cañas Estrada, de la Iglesia Evangélica Manantial de Vida Eterna, hizo una oración pidiendo a Dios que protegiera al nuevo presidente y le diera sabiduría para comandar a Colombia.
Cañas, al igual que otros representantes religiosos llevaron a cabo una intensa campaña que culminó en el triunfo de Espriella. Y es que este pastor es propietario de emisoras digitales y análogas en aquella nación, donde los ministros de culto pueden operar y poseer medios de comunicación, contrario a nuestro país que tiene prohibida la posesión y administración de medios como tv y radio a los ministros de culto.
Otro evangélico de extrema derecha que apoyó a Abelardo fue César Castellanos Domínguez, fundador de la Misión Carismática Internacional, mejor conocida como El G-12 (estrategia político-religiosa inventada para ganar adeptos de clase alta que fue copiada por los esposos Alejandro y Rosy Orozco en épocas de Felipe Calderón Hinojosa, a quien le vendieron la idea de que eran los líderes de las iglesias evangélicas durante su campaña a la presidencia de la República para coptarle votos de iglesias cristianas).
Sara Castellanos, hija del pastor César, es senadora por el movimiento de Salvación Nacional que colaboró acarreando líderes evangélicos a la campaña del hoy presidente de Colombia, enganchándolos con el discurso derechista del fomento a los valores, la unidad de la familia, el rechazo a los matrimonios igualitarios y la negación de derechos a la comunidad LGBT, lo que se tradujo en votos evangélicos, pero también redituó en cargos gubernamentales que les ofreció el mismo Abelardo.
Las iglesias evangélicas han tenido un crecimiento explosivo en Colombia en las últimas décadas. Han ganado espacios en cargos estratégicos del gabinete y legislativos desde administraciones anteriores. Por consejo de pastores, Espriella llevó acabo un retiro espiritual antes de su toma de posesión. Este evento religioso lo encabezó el pastor Miguel Arrazola, de la iglesia Ríos de Vida, quien regaló al gabinete entero, incluyendo al nuevo ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, pastor de la iglesia Movimiento Evangelístico Camino a la Libertad, un ejemplar de La Biblia.
De la Espriella dijo en su toma de posesión: “Me encomiendo a Dios todos los días para que el mal no me pueda tocar, para que el ruido no me distraiga y su voz sea siempre más fuerte, para que el poder nunca ocupe el lugar del servicio, para que conserve mi corazón dócil para escuchar, humilde para corregir el rumbo cuando sea necesario y valiente para hacer siempre lo que es justo, aunque cueste”… y horas después el terremoto.
PALABRA DE HONOR: por cierto, luego del terremoto en Colombia, muchas iglesias cristianas de México están acopiando víveres para enviarlos a los damnificados pues sus congregaciones tienen relaciones fraternales y cientos de ministros de culto colombianos son invitados cada año a predicar en templos evangélicos nacionales.