Hilar fino
La captura de Nicolás Maduro redefine el escenario regional y plantea a México un dilema entre principios, soberanía y su relación estratégica con Estados Unidos.
Sheinbaum presentó una serie de proyectos estratégicos de agua con una inversión de 122 mdp en distintas partes del país
/Gobierno
Para México ha llegado el momento de hilar muy, pero muy fino, pues la captura de Maduro no sólo es la crónica de un derrocamiento anunciado, es también un hecho irreversible con el que el país y toda Latinoamérica tendrán que vivir. La presidenta Claudia Sheinbaum se ha caracterizado por la cabeza fría y el pragmatismo, sin renunciar a los principios, al manejar la relación con los Estados Unidos. La soberanía es un concepto fundamental en cualquier país del mundo, pero la interdependencia construida a lo largo de tres décadas de integración comercial, con todo y los aranceles trumpistas, es una realidad de la que México no se puede y tampoco se quiere disociar. Habrá muchas voces que le digan a la mandataria que esta es la hora de los principios y las convicciones. También habrá muchas otras que le recordaran que México tiene su presente, y su futuro económico, inevitablemente entrelazado a los Estados Unidos y a Canadá. Eso no se puede revertir ni en el corto, ni en el mediano plazos.