La caída de un dinosaurio
La detención del exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, dio pie a una interesante reflexión
La FGR obtuvo una orden de aprehensión contra Ángel Aguirre, exgobernador de Guerrero, por delitos contra la administración de justicia y desaparición forzada de personas.
/Félix Márquez
Hablando de guerras sucias y años heridos, la detención de Ángel Heladio Aguirre Rivero por posibles responsabilidades vinculadas al caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayiotzinapa llega, muy tarde pero al fin llega. Los enterados dicen que, si en su momento Enrique Peña Nieto hubiera dejado la responsabilidad de la investigación y de la desaparición forzada de los rijosos normalistas al gobierno de Guerrero, como correspondía en estricto derecho, aquel sexenio fallido y la historia nacional habrían cambiado de forma radical.
Aguirre, expriísta y entonces perredista, fue auxiliado por la PGR de Peña Nieto, que atrajo una investigación local al ámbito federal para sacarle las castañas del fuego a sus aliados perredistas en el Pacto por México. El costo de aquella decisión fue enorme, pues Peña acabó por engullirse toda la responsabilidad de un caso que, a la postre fue punto de inflexión para su gobierno. Hoy, de Ángel Aguirre sobrevive en la 4T una muy disminuida Alejandra Frausto, que fue secretaria de Cultura con López Obrador, y por ahora forma parte marginal del equipo que gobierna la Ciudad de México.