La figura de Morena
Las altas y bajas entre Morena y sus aliados han provocado que surja un nombre que apunta a enderezar el camino en el partido guinda
Barda pintada con los colores y nombre de Morena
/Daniel Augusto
Citlalli Hernández tiene trabajo y mucho. Si la salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia del partido del gobierno se definió cuando la coalición gobernante empezó a resquebrajarse y la reforma electoral fracasó, la extitular de la Secretaría de las Mujeres ya se anotó una primera victoria con el acuerdo con PVEM y PT que permitió los votos necesarios para renovar el Consejo General del INE. Lo que sigue ahora se llama Ciudad de México y ahí la contraparte dura no es el PT sino el PVEM. Jesús Sesma ya dijo ayer que buscará competir por la Jefatura de Gobierno, pero antes de anunciar su precandidatura, él mismo había advertido que su partido podía ir solo, y ganar, en Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Milpa Alta, Tláhuac y Tlalpan.
Sin Morena y también sin el PT. La brecha con el PVEM no está solo en San Luis Potosí y Sesma lo está manifestando fuerte y claro desde ahora. La misión de Citlalli Hernández está clara: evitar que la coalición se rompa y eso pasa por la capital del país, pero también por asumir una actitud diferente ante sus aliados, pues el reclamo del Verde es por una coalición gobernante y no solo electoral, por un lugar en la mesa donde se toman las decisiones de gobierno y no sólo las electorales. Hernández sabe cómo hacerlo y ya lo demostró con el caso del INE, pero quizá la Secretaría de Elecciones no alcance para construir esos acuerdos. Por eso hay quienes insisten en que el próximo consejo de Morena podría ungirla como presidenta del partido. Veremos.