La guerra económica
Irán, pese a la narrativa estadounidense, mantiene el control de un punto estratégico para la economía global
Estrecho de Ormuz.
/GIUSEPPE CACACE/AFP
La guerra en Medio Oriente inició su cuarta semana sin que parezca estar en la fase final que se anunciaba desde la Casa Blanca hace ya dos semanas. El conflicto ha tomado una dinámica que ningún analista previó al inicio: la económica. Un Irán supuestamente devastado mantiene el control y cierre del estrecho de Ormuz y con eso parece suficiente para meter en serios problemas a sus enemigos de Estados Unido e Israel. Prácticamente todo el mundo, no solo los consumidores norteamericanos y los ciudadanos israelitas que sufren esporádicos bombardeos del enemigo, enfrentan las consecuencias de esta guerra, en forma de inflación repentina y no considerada, pero impulsada por la escalada de los precios del petróleo en absolutamente todas las regiones, que producen un aumento de todo.