Procurar injusticia
El caso de Brenda Quevedo vuelve a poner bajo la lupa al sistema de justicia mexicano: casi dos décadas después, persisten las dudas y no existe una resolución judicial definitiva.
Isabel Miranda de Wallace, dirigente de la organización Alto al Secuestro.
/FOTO: VICTORIA VALTIERRA/CUARTOSCURO.COM
¿Cómo se puede catalogar a un sistema de justicia que después de 18 años de tener detenida a una persona no pude dictar sentencia? El caso es de Brenda Quevedo, acusada de formar parte del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace pero nunca condenada por un homicidio que además ni siquiera está plenamente probado y sobre el que crecen las dudas. Las supuestas investigaciones no se pueden disociar de la influencia política que la desaparecida Isabel Miranda acumuló en los años de los gobiernos panistas, pero ese es un tema diferente al del increíble e intolerable tortuguismo del sistema judicial mexicano que, a la fecha, no ha dictado sentencia; sólo levantó el arresto domiciliario a una acusada que lleva casi dos décadas en juicio y ya pasó muchos años en la cárcel.